Según trascendió, el recorte comenzó cuando la empresa, a partir de la apertura de importaciones, incrementó el ingreso de electrodomésticos fabricados en Brasil, lo que impactó de lleno en la actividad local. La caída en el volumen de producción derivó en una primera ola de desvinculaciones que redujo el plantel a unos 350 trabajadores en la planta del barrio Las Delicias, en Rosario.
El ajuste continuó en los meses siguientes hasta alcanzar la cifra actual de 200 empleados. Según informó en C5N el periodista Alejandro Bercovich, ahora, la compañía abrió un nuevo programa de retiros voluntarios con el objetivo de reducir otros 100 puestos de trabajo. Entre los operarios crece la preocupación ante la posibilidad de que, si no se cubre ese cupo, se avance con despidos directos.
La decisión de abastecer el mercado con productos importados responde a una estrategia de reducción de costos. Sin embargo, el impacto social de la medida se hace sentir en las familias que dependen de esos ingresos y en la cadena de proveedores vinculada a la planta.
Con este nuevo recorte, la empresa quedaría con apenas un centenar de trabajadores, muy lejos de los 700 que integraban su plantilla hasta hace poco más de un año.
FUENTE: El Ancasti