Su origen es misterioso: según la versión local, geólogos soviéticos perforaron en busca de petróleo, el terreno colapsó y encendieron el gas para quemarlo, creyendo que las llamas se apagarían en cuestión de semanas. Lo que nadie imaginó es que ese fuego alimentado por una red de túneles subterráneos seguiría ardiendo más de medio siglo después.
Ahora bien, datos de imágenes infrarrojas tomados este año muestran que el incendio está en retroceso: la intensidad térmica de las llamas disminuyó más de un 75% en los últimos tres años, según un análisis de Capterio, la empresa que monitorea quemas de gas.
"Lo prendieron fuego voluntariamente como una forma de amortiguar la salida del gas. Esto generó el fenómeno de la "Puerta del Infierno" que en principio fue muy impresionante porque más que un pozo es una gran batea en la tierra. De todas manera tuvo un efecto benéfico porque amortiguó la salida del metano porque este es un gas de efecto invernadero mucho más poderoso que el dióxido de carbono, entonces en la medida que estuvo prendido fuego el pozo, no salió metano", explicó en LV12, el geólogo Andrés Folguera.
Ahora se está apagando el pozo y entraría de nuevo en una fase de salida del metano. "El metano es un gas que calienta la atmósfera en una magnitud muy superior al dióxido de carbono".
El impacto será a nivel global
Folguera sostuvo que "estas son situaciones que desde el punto de vista ingenieril, se verá después cómo responderá con todas las consecuencias que esto tiene para el daño del ambiente y la atmósfera".
Cuando comience a liberar metano en grandes cantidades, "el impacto es nivel global, ese es el problema".