El militar se declaró culpable del crimen, y explicó que había recibido la orden de dispararle a Shelipov en la aldea de Chupakhivka. El juez Serhiy Agafanov explicó que el uniformado obedeció la "orden criminal" de un soldado de mayor rango, disparando varias veces en la cabeza a la víctima con un arma automática.
Shishimarin, vestido con una sudadera azul y gris, escuchó en silencio el veredicto desde una caja de vidrio reforzado en la sala del tribunal, sin mostrar emociones al conocerse la sentencia.
El juicio tiene un enorme valor simbólico para Ucrania, que ha acusado a Rusia de atrocidades y violaciones a los derechos humanos de los civiles durante la invasión. Las autoridades ucranianas estiman que ha habido, a la fecha, más de 10.000 posibles crímenes de guerra. Rusia ha negado tener como objetivo a los civiles en el conflicto.
El Kremlin había dicho anteriormente que no tiene información sobre el juicio y que el no tener embajada en Ucrania dificulta su capacidad para brindar asistencia a su ciudadano.

