Según pudo saber PERFIL, la UIA buscará convencer al ministro Caputo de la importancia de reactivar la actividad económica a través del crédito al consumo y la devolución del IVA a la construcción, entre otros puntos que diseñaron. El plan es afectar a distintos sectores productivos nacionales que puedan dinamizar la cadena de valor local y, de ese modo, evitar que la recesión del sector se estabilice.
La derrota de Techint puso en duda los puentes de Paolo Rocca con el Gobierno y abrió una grieta en el círculo rojo
Rappallini es uno de los dirigentes empresarios que, aun involucrado en la defensa del dueño de Techint, Paolo Rocca, en la pelea con el Gobierno por la importación china, buscó mantener en pie los puentes con la Casa Rosada. Ya había tenido contactos con el jefe del Palacio de Hacienda, pero el canal más activo es con el secretario de Comercio, Pablo Lavigne. También tiene abierta una puerta en la Casa Rosada, con funcionarios muy cercanos al presidente Javier Milei, según confirmaron distintas fuentes —del sector público y del privado— consultadas por este medio.
En búsqueda de una mirada productivista
Los que están al tanto del diálogo cruzado, existe un ala del Gobierno libertario que es complaciente con la mirada de la UIA. Si bien Milei desembarcó al Ejecutivo nacional para evitar que el Estado sea parte de la microeconomía del país e, incluso, apuntó de manera directa a los industriales como responsables de la inflación, hay funcionarios que entienden que en el mundo se activaron barreras anticompetencia desleal.
Para los dueños de las empresas que remiten en la UIA, el plan de abrir el comercio exterior sin desactivar la presión impositiva implosionó. Según el último indicador de la inflación que publicó el INDEC, el rubro textil está entre los sectores con menor suba de precios, muy por debajo de la inflación. Ahí encontraron los industriales para mostrar lo que consideran el esfuerzo por la competitividad de la producción nacional. Creen que están export parity, o sea, en igualdad de condiciones que la ropa importada, pero en las zonas en donde los impuestos no pegan.
La actividad industrial mostró un rebote mensual, pero sigue en baja interanual
“Cuando vos ves en mercados totalmente informales, como puede ser La Salada o la calle Avellaneda, los precios de productos que se fabrican en la Argentina son casi los mismos que en China. No está bien que eso funcione así, pero es el absurdo que muestra que el problema es básicamente la acumulación de distorsiones que tenemos en una cadena que es muy sofisticada, con muchísimas etapas”, sostuvo Rappallini, días atrás, en declaraciones radiales.
De zonas francas y la competencia de países
La UIA llegará al quinto piso del Palacio de Hacienda con los enojos y los reclamos que quedaron flotando en la sede porteña de la entidad fabril el martes pasado, cuando la Junta Directiva —que reúne a todos los representantes industriales del país— se reunió para analizar lo que pasó y lo que están viendo en el sector. Pero con mayor preocupación por lo que viene: “Este año va a ser igual o peor que el pasado, cuando ya estábamos en crisis. En el mejor de los casos, nos vamos a estabilizar en el fondo del mar”, graficó uno de los integrantes de la mesa de conducción.
Rappallini dio una orden hacia adentro: aguzar el ingenio para intentar conseguir cambios en la mirada de un Gobierno inflexible con los sectores productivos, pero sin generar una tensión que corte lazos con la Casa Rosada. Es por eso que dejará una carpeta con propuestas que se alinean con iniciativas de Milei, como la creación de zonas francas para competir en nichos puntuales de la producción.
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“Las economías más inteligentes del mundo aplican el desacople comercial de aquellos mercados que no son leales con la competencia. No sólo lo hace los Estados Unidos, que firmó un acuerdo con Argentina señalando justamente esos límites, sino que también la aplica China. Sucede que en el mundo ya no compiten las empresas entre sí, sino que la competencia la hacen directamente los países, los regímenes y los sistemas”, analizó una fuente industrial.
La UIA sabe que mañana tendrá un momento clave para su vínculo con el Gobierno. Tiene en su mano una carta que juega a favor: confían en que Luis Caputo sabe de la importancia de que la realidad coincida con su plan económico, porque “sabe que el límite es la conflictividad social y una mayor crisis en las fábricas generará mayor desempleo y desánimo social”. Aunque también saben que otra ala del Ejecutivo nacional prefiere confiar en que los manuales harán cambiar a la realidad. Lo que quieren comprobar es de qué lado de la biblioteca está Milei.