En el marco del conflicto por la reducción de frecuencias del transporte público en San Miguel de Tucumán, el secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) local, César González, encendió la alarma sobre el impacto que podría tener una eventual reestructuración del sistema, tanto en los trabajadores como en los usuarios.
El dirigente confirmó que el gremio solicitó una reunión urgente con la intendenta, luego de enterarse por los medios sobre los cambios que analizan el municipio y los empresarios. “Cuando hablamos de reestructuración, por ahí queda algún compañero sin trabajo”, advirtió, y precisó que el encuentro está previsto para este viernes a las 9 de la mañana en la Intendencia.
En relación a la reducción de unidades, González explicó que responde a la crisis económica que atraviesan las empresas. “Manifiestan que no tienen para comprar combustible. El aumento es muy fuerte: de 1.400 o 1.700 pesos el litro pasó a 2.400 o 2.500”, detalló. Según indicó, cada colectivo consume entre 100 y 105 litros de gasoil por día, lo que vuelve “imposible” sostener el servicio con los actuales ingresos.
A esto se suma la caída en la cantidad de pasajeros y lo que calificó como “competencia desleal” dentro del sistema, factores que agravan la situación financiera del sector.
El titular de UTA fue contundente al señalar que “está corriendo serio riesgo la fuente de trabajo de 3.100 trabajadores” del transporte público en Tucumán, y remarcó que tanto choferes como usuarios son quienes terminan pagando las consecuencias de la crisis.
En paralelo, el dirigente denunció incumplimientos salariales por parte de las empresas nucleadas en AETAT. Afirmó que los trabajadores aún no cobraron el sueldo de marzo completo, y que el pago se realizará sin los incrementos acordados en paritarias.
Además, señaló que existe una deuda acumulada por diferencias salariales de enero, febrero y marzo, junto a sumas no remunerativas, que ronda los 650 mil pesos por trabajador.
Sobre la posible reestructuración, González sostuvo que aún no hay detalles concretos, pero anticipó una postura firme del gremio. “Cuando hay reestructuración siempre pensamos que hay compañeros en la calle, pero eso no lo vamos a permitir bajo ningún punto de vista”, afirmó.
En ese sentido, advirtió que, de confirmarse medidas que afecten los puestos laborales, el sindicato podría avanzar con acciones gremiales. “No nos queda otra alternativa que salir a la calle para defender nuestra fuente de trabajo”, concluyó.

