Emiliano Vecchio, ex futbolista, reveló que en el pasado sufrió problemas de ludopatía, y que la misma lo llevó "a la ruina", y que su adicción al casino le hizo perder grandes sumas de dinero, indicó el ex jugador de Racing y Rosario Central.
"Me encontré en un momento de mi vida en el cual me empecé a rodear de gente a la que le gustaba el casino y comencé a ir con muchísima frecuencia",
En la misma línea, reconoció sobre como inició su camino de desvinculación: "En el 2022, me autoexcluí de todos los casinos. Con el tiempo se fue apagando y no fui nunca más. Es algo que a mí me marcó”.
“Recién volvía de Arabia. Yo estaba en Central, salía de Arroyo Seco y tenía mi casa para acá y el casino para acá. Le decía a mi pareja: ‘Llego en un rato, a las 2 de la tarde, pero llegaba a las 10 de la noche’", confesó.
Y agregó: "Es el vicio más complejo de todos porque te lleva a la ruina. Terminas con depresión, te quedas sin familia, te quedas sin dinero, sin nada. Gracias a Dios tuve una persona en ese momento que me ayudó. Después se me fue apagando ese deseo y hoy en día lo canalizo por otro lado. Fueron tres años de mi vida que fueron muy complejos”.
“Estaba 7-8 horas, pagaba el ticket, salía, daba la vuelta y entraba de nuevo. Me decía: ‘No, pero yo gané toda esta plata. ¿Cómo me voy a ir ahora? Hoy lo fundo al casino’. Ganaba 50 mil dólares, salía del casino y volvía a entrar para perderlos, además de lo que había llevado. Es una locura", detalló. "El vicio del casino es el peor. Decidí meterme en un grupo e ir de a poco para autoexcluirme. Con el tiempo pasó, pero es heavy. Es la primera vez que lo cuento”, acotó.
Vecchio reflexionó acerca de la ludopatía y cómo afectó a su día a día
Asimismo, Vecchio ahondó en cómo ese vicio le fue generando conflictos en su día a día: "Desde el lado económico estaba bien, pero a mí me pasaba que no veía a mis hijos y perdí todo, no te importa nada. Solamente te importa jugar, no te importa si tu hijo está enfermo, si tu mujer o tu mamá necesitan algo, no te importa".
"Lo único que te importa es ver esa bola cómo gira, cómo cae y jugar. Uno va a ese lugar y tiene tanta oscuridad, tanta energía pesada, negativa y, en realidad, uno va y se encuentra siempre con las mismas personas. Y no nos damos cuenta que estamos todos enfermos. Uno no da el brazo a torcer y no toma dimensión dónde está”, remarcó.
“En ese momento yo tenía una familia. Estábamos bien constituidos y yo tenía todo. Estoy hablando de la última etapa de Central. Era el 10 y capitán de Central, me querían Boca, River y todos los equipos. Yo entraba a la cancha y era el único momento que me olvidaba del casino", sostuvo.
Y sentenció: "Mi mente se ponía en blanco y yo jugaba, pero yo sabía que estaba enfermo. Terminaba el partido y decía ‘la pucha, ahora me voy a ir al casino de nuevo’. Había algo dentro mío que me decía ‘no vayas’. Y terminaba yendo siempre. Iba todos los días”.

