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Victoria Villarruel participó de la Fiesta del Milagro

Victoria Villarruel participó de los actos centrales de la Fiesta del Milagro completamente despegada de La Libertad Avanza y de la agenda del Gobierno.

En medio de un clima de fe que cada 15 de septiembre convoca a una multitud en Salta, la vicepresidenta Victoria Villarruel participó este martes de los actos centrales de la Fiesta del Milagro completamente despegada de La Libertad Avanza y de la agenda del Gobierno. Su presencia no estuvo exenta de una lectura política, pues se mostró junto al gobernador Gustavo Sáenz en un encuentro que generó cierta incomodidad, tanto por las diferencias que la vicepresidenta mantiene con su propio espacio provincial como por los vínculos que el mandatario local conserva con la Casa Rosada.

Villarruel llegó temprano a la Catedral de Salta, bajo un fuerte operativo de la Policía Federal, para participar de la Misa Estacional en la antesala de la histórica procesión. A la salida del templo evitó cualquier alusión a la interna libertaria y centró su mensaje en el valor simbólico de la jornada, al destacar el sacrificio de quienes llegan caminando para "ponerse de rodillas ante el Señor y la Virgen del Milagro" y remarcó que su presencia allí buscaba mostrar "la unión del pueblo argentino".

Un saludo tenso

El encuentro entre Villarruel y Sáenz no pasó inadvertido ya que el gobernador recibió a la vicepresidenta con un gesto tenso, en un ambiente donde se atribuye esa rigidez al temor de que esa foto afecte los vínculos que el propio mandatario procura sostener con el Gobierno, lo que es criticado desde algunos sectores. El clima se distendió durante la entrega de un cuadro con las imágenes de los Santos Patronos debido a allí Sáenz se mostró más relajado y ambos posaron juntos para la foto oficial.

Lo llamativo de la jornada fue que ningún referente de La Libertad Avanza salteña se acercó a la vicepresidenta ni compartió la misa a su lado, en una postura leída como un intento para no quedar asociado a su figura. Hace unos días, en Salta, como lo informó Ámbito, la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello defendió en público a Sáenz frente a un desplante de dirigentes libertarios locales, en un episodio que alimentó las versiones sobre un entendimiento entre el gobernador y la Casa Rosada de cara a 2027. Ese respaldo de Pettovello al mandatario provincial contrasta con el vacío que rodeó a Villarruel en su paso por la Catedral.

Con todo, ninguna de esas tensiones se tradujo en gestos públicos de confrontación. Desde la semana pasada, la política salteña entró en un impasse tácito y toda la dirigencia optó por bajar el tono de la disputa partidaria mientras se desarrollaba la Fiesta del Milagro, consciente del profundo respeto que gran parte de la sociedad salteña profesa por la celebración. Nadie quiso ser señalado como quien empañara con una polémica política una fecha que la provincia vive como una cuestión de fe.

No es la primera vez que Villarruel pisa suelo salteño ni que su presencia allí despierte lecturas políticas. En febrero de 2024, cuando todavía formaba parte del esquema de poder libertario sin las fricciones actuales, la vicepresidenta llegó a la provincia junto al entonces ministro del Interior, Guillermo Francos, para participar de los actos por el aniversario de la Batalla de Salta.

En esa oportunidad se reunió con Sáenz y con otros gobernadores del norte argentino (Osvaldo Jaldo de Tucumán; Raúl Jalil de Catamarca, Hugo Passalacqua de Misiones y Carlos Sadir de Jujuy), en un gesto que en su momento fue leído como un intento de la Casa Rosada de recomponer puentes con los mandatarios provinciales en medio de las tensiones por la Ley Bases.

Meses más tarde, Villarruel volvió a la provincia para participar de los actos por el Pacto de Güemes, ocasión en la que también mantuvo encuentros reservados con jefes provinciales del norte, luego de desfilar a caballo y con prendas gauchas, mostrando ya entonces un perfil propio y cierta distancia con la agenda que marcaba la Casa Rosada.

La vicepresidenta llegó esta semana, además, a una provincia en donde el propio peronismo atraviesa su propia fractura interna. El espacio tiene la conducción de Sáenz al frente del Partido Justicialista local pero por fuera de esa estructura persiste un sector referenciado en el exgobernador Juan Manuel Urtubey, crítico tanto del gobernador como de su cercanía con el mileísmo. Ambos sectores vienen dando señales de que competirán por separado en las elecciones provinciales de 2027, en un escenario en donde la dispersión del voto peronista es observada con expectativa desde La Libertad Avanza.

La Iglesia, presente y con un mensaje

La jornada tuvo también un fuerte componente eclesiástico, en sintonía con la cercanía de un hecho histórico para el catolicismo argentino, ys que León XIV confirmó que recorrerá Buenos Aires, Córdoba y Luján entre el 8 y el 11 de noviembre, un anuncio que sobrevuela cualquier celebración religiosa de estos meses y que le agregó un condimento particular a la postal salteña.

En ese contexto, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, tuvo un mensaje dirigido a Villarruel durante la misa, en su rol de titular del Senado. Le dijo que había rezado por ella y que a la vicepresidencia "le toca presidir el Poder Legislativo" en un cargo que no es sencillo. Apeló a un documento pontificio de 1944 para subrayar el peso institucional del Congreso en la vida democrática y cerró su prédica con un llamado a no temerle a Dios en el ejercicio de la función pública. La ceremonia incluyó, además, la entrega de un poncho salteño al nuncio apostólico en nombre del pueblo de la provincia.

El propio nuncio, monseñor Michael Wallace Banach, tuvo un rol central en la Misa Estacional de este martes, donde estuvo a cargo de la homilía. El representante del Papa en el país contó que había recibido un encargo personal de León XIV, a quien visitó en el Vaticano en junio, para transmitir a los fieles salteños. "Dios los ama y el papa León también los ama", dijo. Banach añadió que el Santo Padre desea hacerles llegar su cercanía espiritual y sus oraciones. El nuncio dedicó buena parte de su prédica a explicar el sentido del Pacto de Fidelidad que Salta renueva cada año y cerró con una referencia directa al lema de este Milagro 2026, centrado en pedir y servir la paz.

El gobernador Sáenz también dejó su impronta religiosa en la previa de la jornada central. En los días previos había pedido formalmente al arzobispo Cargnello que los peregrinos ocuparan un lugar privilegiado en la procesión, junto a las imágenes del Señor y la Virgen, en reconocimiento al esfuerzo de quienes llegan caminando desde parajes remotos. "Son personas que llegan con devoción y fe desde lugares muy lejanos", señaló el mandatario al fundamentar el pedido.

Una de las fiestas más importantes

Más allá de la lectura política, la postal de fondo fue, una vez más, la multitud. La Fiesta del Milagro es una de las celebraciones religiosas más convocantes del país y este año no fue la excepción, al esperarse una afluencia de alrededor de 100.000 personas.

El fenómeno tiene un capítulo aparte en las peregrinaciones a pie que llegan desde los rincones más alejados de la provincia. Desde San Antonio de los Cobres, en plena Puna salteña, una columna de unos 12.000 fieles recorrió cerca de 160 kilómetros en cuatro jornadas, soportando temperaturas de hasta 15° bajo cero en los primeros tramos.

Otras delegaciones, como las de Nazareno e Iruya, completaron alrededor de 340 kilómetros por senderos de cornisa, mientras que los peregrinos de Salvador Mazza y Tartagal recorrieron cerca de 400 kilómetros para llegar a tiempo a la Catedral.

Entre cantos, promesas y lágrimas de cansancio, esas columnas -muchas de ellas caminando durante más de una semana- son, año tras año, el corazón humano de una fiesta que combina devoción popular, historia y mensajes políticos, como quedó claro esta vez.

FUENTE: Ámbito

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