Estas últimas semanas se conoció la denuncia por abuso sexual contra el conductor Jay Mammon y generó múltiples dudas, interpretaciones y frases que generaron indignación, ya que no solo se trata de un delito sino que además incluye a víctimas que son niñas, niños y adolescentes.
La doctora María Edith Martin, sexóloga clínica, especialista en diversidad y presidenta de Koinonía, habló con LV12 Radio Independencia, sobre este tema y respondió consultas de los oyentes: "Uno tiene que entender que cuando hay un adulto involucrado que de alguna forma mete en su sexualidad a un menor, ya hay un abuso, por más que el menor sea un adolescente y quiera, que pareciera consentir, ya la diferencia etaria habla de una diferencia de poder, esto es clave en el abuso. Por el otro lado, uno no pretende ver en el abuso sexual infantil o adolescente, muestras de violencia, pueden ser seducciones o extorciones"
"Hablar de una calentura del momento es algo erróneo porque el abusador sabe lo que está haciendo, no es algo del momento y sabe que daña, para mí fue muy desafortunada esa expresión", dijo respecto a los dichos de Roberto Piazza.
La especialista aclaró que no todo abuso sexual sucede por el ejercicio de la violencia, sino que muchas veces, el adulto abusador somete a la víctima a situaciones de poder difíciles de visibilizar. Por lo tanto, no se detecta porque el menor lo considera "lo normal o esperable", tiene vergüenza o tiene miedo a una represalia o a que no les crean, convirtiéndose en un abuso crónico, donde el menor es sometido a extorsiones, amenazas y seducciones.
Esto desencadena que hoy en Argentina, el 80% de los casos de abuso sexual sean intrafamiliares o de una persona cercana,
-¿Cómo son los efectos psicológicos y emocionales de un niño al que le toca vivir situaciones de abuso?
-Los efectos psicológicos los vemos en el corto, mediano y largo plazo. En el corto plazo, un niño que esta sufriendo un abuso sexual de alguien cercano, es un chico que va a cambiar su carácter, si era retraído por ahí puede desinhibirse, por ahí empieza a mostrar actitudes muy sexuales para su edad, si era un chico o una chica que era expresivo y que era extrovertido por ahí se inhibe, después puede tener problemas de encopresis o enuresis, o sea no poder controlar la materia fecal u orina, trastornos en la conducta alimentaria, trastornos para dormir, escenas de violencia, pesadillas. A mediano y largo plazo, van a impactar sobre el autoestima y en la disminución de las posibilidades de vincularse con otros.
-¿Cómo y desde qué edad se le enseña a un niño que no deben tocarlo?
-Es la familia y es la escuela. Lo primero que se le enseña es el cuidado del propio cuerpo y de que mi cuerpo es mío, yo lo puedo tocar pero no puedo tocar el cuerpo del otro sin su permiso, o sea el cuidado de su propio cuerpo y el cuidado del cuerpo del otro, eso es fundamental. Muchos casos de abusos en los niños, son detectado a partir de la ESI en el colegio porque ahí empiezan a trabajar estos temas y pueden identificar situaciones que viven en el hogar y que eso no es normal. Entonces, van y dicen lo que pasa en la casa y nosotros como adultos debemos y tenemos la obligación de denunciar, nosotros actuamos como voceros de los niños y tanto desde el sistema educativo como en el sistema de salud tenemos que denunciar y tomar las medidas de protección de personas que hasta que se excluya del hogar al abusador, en caso de que así sea, el niño o niña deba ser internado. Lo ideal sería que la familia abriera los ojos ante esta situación y hacer la denuncia pero a veces la familia puede ser cómplice del abusador.
-¿Cómo se puede detectar en los adultos cuando tienen conductas diferentes hacia los niños?
-En general, hablando de un pedófilo o pederasta, tienen una estructura de la personalidad perversa, en el sentido de que no sienten empatía por el otro, saben que están dañando, entonces, son muy buenos manipulando a las personas sin ningún tipo de culpa, no sienten empatía y a veces es muy difícil de detectar porque sabe ocultarse y porque buscan aquellas presas más vulnerables, por ejemplo, no va a buscar a un niño cuya familia está presente, que acompaña al niño, un niño que se defiende, que tiene autoestima alta, van a buscar a alguien cuya familia es disfuncional, donde los padres no están o se pelean o no lo miran, un niño que es retraído, al que le cuesta socializar. Entonces, es muy difícil detectar.
-¿Siempre son personas grandes o pueden ser adolescentes?
-Un menor no se denuncia y se investiga que es lo que sucede con este menor que tiene una conducta de abuso hacia otro menor que en general es más chico, por ejemplo un adolescente de 15 años que tiene una conducta sexual inapropiada con una de 10 u 8 años. Uno hace una exposición ante el Consejo de Niños, Niñas y Adolescente, por lo menos acá en Capital Federal, pero todos los distritos tienen su mecanismo, se hace una exposición para investigar qué le está pasando a ese niño, lo más probable es que ese adolescente que está teniendo esta conducta inadecuada sea víctima de un abuso, eso como dato. En general, los niños y adolescentes repiten las conductas que sufren en carne propia.

