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Quieren llevar la achilata de José a Buenos aires

José Albarracín es uno de los achilateros de plaza Independencia. Vendió su achilata a algunos famosos y es viral en las redes sociales. Conocé su historia.

Una bocha cuesta $100 y $200 las dos bochas o en vasito. Para el porteño es toda una novedad. Se trata de la Achilata, el helado preferido por los tucumanos y por muchos de los que visitan la provincia.

El calor en las provincias del norte es una cosa seria, más en Tucumán que, a veces, parece estar geográficamente ubicada al lado del sol. Cuando las temperaturas altas azotan, aparecen ellos, héroes sin capas al grito de “¡achilata!, ¡achilata!”.

José Albarracín es uno de los achilateros de plaza Independencia, vendió su achilata a algunos famosos y su historia se hizo viral en las redes sociales.

Muchos de los turistas ya lo conocen y los porteños lo quieren llevar a Buenos Aires.

"Hay muchos turistas que me conocen porque yo estoy desde hace muchos años aquí", cuenta José.

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La achilata de José la disfrutan los turistas que vienen de Buenos aires y otros lugares del país.

La achilata de José la disfrutan los turistas que vienen de Buenos aires y otros lugares del país.

Además, "me filmaron para YouTube porque yo le vendí achilata a Tinelli (Marcelo) y también me llevaron a la Casa Histórica cuando vino Larreta (Horacio Rodríguez) y todos los que estaban con él me compraron y conocieron la achilata", relató.

"Está buena", me decían.

"Todos me dicen: Ud. tiene que ir a Buenos Aires con la achilata", remarca José, mientras sigue vendiendo a los que pasan por el paseo tucumano.

Ahora, surgió la posibilidad de que José trabaje también en fiestas privadas, siendo toda una novedad. "A veces me contratan para algunas fiestas".

Respecto a las ventas, no pudo precisar qué porcentaje vende por día, pero señaló que "hay días que se vende más y hay días que se vende menos porque hay mucha competencia".

De todas formas, José no es cualquier achilatero de plaza Independencia. Es el achilatero que cuenta la historia de la achilata y sabe cómo se la prepara. "Yo a la gente le explico cómo se hace la achilata".

"Se pone el tacho galvanizado, agua colorante, la esencia de granadina, azúcar, se pica hielo a la vuelta del tacho y se lo hace girar 45 minutos a la vuelta del hielo y la sal y lo congela y de ahí se sale a vender", indica José respecto a su receta.

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La achilata se ha convertido en una tradición y ha establecido una relación directa con el calor. Pareciera que hablo de una poción mágica, pero no, es una bien pensada combinación de hielo picado con colorante rojo y endulzante. Una sustancia con la consistencia de un helado y con su misma frescura.

Este alimento no entiende de clases sociales ni de momentos. Cuando hace calor es indispensable tener un achilatero cerca. En primavera y en verano es su temporada alta, la achilata se ve en todos lados. En paseos turísticos, en los parques, en las canchas de fútbol, en las ferias, en donde usted imagine.

La achilata es más económico que el helado, esto es posible por su simple fabricación. Pero el alcance que ha tenido es inexplicable. El brillo de ese rojo es único, cuando uno ve ese color, empieza a sentir alivio del calor. El producto no solo se ha popularizado, se ha vuelto un ícono de la cultura gastronómica tucumana y una tradición. La práctica de comer achilata cuando el calor es muy fuerte resulta lógico en esta provincia.

Helado tradicional o achilata ¿qué eligen los tucumanos?

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