"¡Otro nieto recuperado por las Abuelas!", expresó el mandatario desde sus redes sociales.
Fernández planteó que "es una alegría infinita cerrar el año de esta manera" y añadió que "como dicen ellas", en referencia a las Abuelas, "nos ilusionamos con que cada vez más hombres y mujeres puedan recuperar su identidad como los 131 que ya lo hicieron".
"Gracias por siempre, Abuelas", cerró su publicación el mandatario.
La presidenta de la Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, celebró hoy la restitución de la identidad del nieto recuperado 131, quien es hijo de Lucía Nadin y Aldo Quevedo, y expresó que la noticia da "esperanza de encontrar a los que faltan todavía".
Lucía y Aldo se conocieron en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo y militaban en el PRT-ERP con los apodos de "Chiquita" y "Dipi". Trabajaban juntos en un taller de encuadernación en la ciudad de Mendoza y tras el secuestro de un compañero de trabajo en mayo de 1976 escaparon hacia la ciudad de Buenos Aires.
A partir de la reconstrucción de sus historias que se pudo hacer gracias a los testimonios de quienes los conocieron, entre septiembre y octubre de 1977 Aldo y Lucía, que ya estaba embarazada de dos meses, fueron secuestrados por la dictadura genocida.
Por el testimonio de sobrevivientes del terrorismo de Estado se supo que fueron llevados a los centros clandestinos de detención "Club Atlético" y "Banco". Luego Lucía fue trasladada entre marzo y abril de 1978 para dar a luz presumiblemente en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA).
"Desde entonces no se supo nada más de la pareja ni del bebé" contó Carlotto.
Los familiares de Lucía y Aldo fueron los que motorizaron la búsqueda en un primer momento sin saber que ella estaba embarazada. Se enteraron tiempo después a través de los testimonios de sus amigos. A partir de ese momento comenzaron a buscar al bebé también. Búsqueda que terminó finalmente ayer cuando el Banco Nacional de Datos Genéticos informó al Juzgado Federal N°4 de Ariel Lijo que el hombre que había aceptado someterse al análisis de ADN era efectivamente el hijo de Lucía y Aldo.
"En estos 45 años hemos resuelto 131 casos. A pesar de la pandemia seguimos trabajando día a día con esperanza y con la convicción de que vamos encontrar a nuestros nietos y nietas que pueden estar en cualquier parte de mundo", señaló Estela.
Y contó: "Sólo en los últimos 4 años, dos de ellos en pandemia, se analizaron más de 3 mil personas con dudas de identidad con presentaciones espontáneas y cerca de otros 400 casos a través de la justicia".
"Es un trabajo constante, silencioso, paciente y amoroso. Falta mucho y el tiempo no se detiene y en estos años debimos despedir a queridas compañeras que no pudieron concretar el merecido abrazo. Los nietos que faltan encontrar rondan los 45 años, son hombres y mujeres con vidas construidas. Las Abuelas les decimos que sólo queremos sumar verdad a sus historias. Los y las esperamos con amor", concluyó Estela.

