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Ameba comecerebros: ¿qué es, cómo actúa y por qué es tan peligrosa?

Tras la muerte de un niño en Catamarca, Mercedes Galeano, infectóloga del Hospital del Niño Jesús, explicó en diálogo con LV12 cómo se transmite la ameba comecerebros y cuáles son los riesgos.

La muerte de un niño que habría contraído la infección en un complejo termal de Catamarca reavivó la preocupación por la Naegleria fowleri, conocida popularmente como la ameba comecerebros. En este contexto, la infectóloga Mercedes Galeano, del Hospital del Niño Jesús, explicó en diálogo con LV12 cómo ingresa al organismo, cuáles son los síntomas de alerta y qué medidas permiten reducir el riesgo de infección.

¿Qué es la ameba comecerebros?

“Esta entidad clínica es conocida como meningoencefalitis amebiana primaria (MAP). Es un proceso inflamatorio, en este caso de origen parasitario, que compromete el cerebro y todas las estructuras que lo envuelven, que son las meninges. Esta es una enfermedad producida por una ameba de vida libre, que es un parásito. Es una enfermedad generalmente poco frecuente, que cursa en forma aguda y prácticamente en la mayoría de los casos es mortal”, detalló Galeano.

¿A quiénes afecta y cómo se contagia?

La especialista señaló que la infección puede afectar tanto a niños como a adultos jóvenes previamente sanos, especialmente cuando existe el antecedente de exposición a determinadas fuentes de agua dulce.

“Afecta tanto a niños como adultos jóvenes que previamente son sanos y tienen el antecedente de haber nadado o haber buceado en ríos de aguas dulces, en lagos o piscinas que no tienen el mantenimiento adecuado”, manifestó.

En ese sentido, Galeano aclaró que la principal vía de ingreso de la ameba es la nariz y que no se transmite por beber agua contaminada ni de una persona a otra.

“Ese parásito generalmente está en aguas contaminadas y penetra por la cavidad nasal. Uno no se contagia por tragar el agua ni de persona a persona, simplemente la forma infectante de este parásito se pega en nuestro epitelio olfatorio y, de ahí, una vez que se ha adherido, va a abrirse camino y comprometer el tejido nervioso”, explicó.

¿Cuáles son los síntomas y cuándo aparecen?

Los primeros síntomas pueden presentarse pocos días después de la exposición y confundirse con los de otras enfermedades, como la meningitis bacteriana. Por eso, el antecedente de haber estado en aguas dulces templadas o calientes resulta relevante para orientar el diagnóstico.

“Los síntomas que tienen los pacientes, que generalmente ocurren en la primera semana que hemos tenido el antecedente de buceo, de haber estado en aguas dulces o templadas, son la cefalea, fiebre, vómito, como el cuadro de una meningitis bacteriana. Entonces, por eso va a entrar a la consulta el paciente”, indicó la infectóloga.

Además, Galeano describió el mecanismo por el cual el microorganismo puede alcanzar el sistema nervioso central: “Entra en contacto con la mucosa nasal y ahí el parásito se adhiere a nuestro epitelio”.

La progresión de la enfermedad puede ser rápida. Ante la aparición de dolor de cabeza intenso, fiebre y vómitos después de una exposición de riesgo, se recomienda acudir de inmediato a un servicio de urgencias e informar al equipo médico sobre el contacto con el agua.

¿Existe tratamiento para la ameba comecerebros?

Aunque la infección presenta una mortalidad muy elevada, existen medicamentos que pueden utilizarse para tratarla. La rapidez en la sospecha y el diagnóstico es fundamental para iniciar el tratamiento.

“En EE. UU. hay varios casos reportados, tres pacientes nada más han sobrevivido, porque tiene una alta mortalidad. Sí tiene tratamiento, sí hay posibilidad de tratar y lo más importante es poder hacer el diagnóstico para orientar”, sostuvo Galeano.

Respecto de las alternativas terapéuticas, la especialista detalló: “Una vez que uno tiene la confirmación de que se trata de estas amebas de vida libre, se pueden utilizar anfotericina B. Hay medicamentos que se habilitan de forma venosa, que se pueden acompañar de corticoides, y eso se administra durante la internación y se ve la evolución del paciente”.

El tratamiento requiere internación y seguimiento médico especializado. Debido a la rápida evolución de la enfermedad y a su elevada letalidad, la consulta temprana es clave.

¿El cloro es suficiente para prevenir la infección?

En relación con las medidas de prevención, la infectóloga Mercedes Galeano destacó la importancia del mantenimiento adecuado de las piscinas y de las instalaciones acuáticas. Según explicó, la desinfección con cloro, en niveles apropiados y bajo controles adecuados, ayuda a reducir el riesgo de infección. Sin embargo, remarcó que es fundamental garantizar el tratamiento correcto del agua y cumplir con las condiciones sanitarias correspondientes.

Asimismo, Galeano señaló que, en el caso de las aguas dulces templadas o calientes, se recomienda evitar que el agua ingrese por la nariz, especialmente al bucear o sumergir la cabeza.

Finalmente, la especialista subrayó que la prevención, el control sanitario del agua y la consulta médica inmediata ante síntomas compatibles son fundamentales para reducir los riesgos.

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