Ayer se cumplieron 29 años del atentado a la sede de la AMIA en Buenos Aires, la misma dejó 85 muertos y más de 300 heridos. Miguel Agosta, exbombero y una de las primeras personas en llegar al lugar, contó en LV12 lo vivido aquel día.
Miguel comenta que se encontraba en cursando en la Facultad de Medicina cuando sucedió el atentado "en el medio de la clase no se escuchó una explosión como tal sino como una especie de vibración", recordó.
Ante esto el exbombero explica que toda la clase salió a ver que pasaba y se encontró con una columna de humo y polvo por lo que varios se dirigieron al lugar para intentar ayudar.
"El recuerdo es terrible, entre los gritos y la desesperación, cuando llegamos todavía se estaban cayendo pedazos de paredes, eran montañas de escombro", rememoró Miguel Agosta.
El desconcierto del momento era tal que manifiesta que la mayoría de las personas que se acercaban a ayudar no sabían que era la mutual judía y desconocían si había gente adentro o no.
"Era irrespirable el aire porque el polvo era denso e invadía, esto ya dificultaba el trabajo", declaró.
Agosta destaca la actitud de las personas que sin dudar llegaron al lugar con la intención de colaborar "la solidaridad del pueblo argentino es maravillosa, nos organizamos para caminar todos juntos con una cuerda tratando de no pisar a nadie, el cuadro era una tragedia, lo único que queríamos era sacar gente".
Aclaró que esas personas que llegaban no estaban preparadas pero si predispuestas a ayudar, "yo utilice todo lo que había aprendido como bombero para organizar a la gente".
También relató que empezaron a llegar barbijos de parte de casas que vendían instrumentos de medicina que había en la zona y los dueños no dudaron en repartirlos para que los voluntarios pudieran realizar mejor su trabajo.
"Todo el pueblo es solidario en estos casos", cerró el exbombero Miguel Agosta.
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