Cannata explicó que, más allá de las pirámides, los faraones y los grandes monumentos, Egipto es un país con una cultura profundamente viva. "Cuando uno piensa en Egipto, inmediatamente imagina las pirámides, los faraones y las momias. Pero después de haber estado allí varias veces, participando en el proyecto Amenmose y desarrollando obras como Qubti y Assukkar, descubrí que Egipto es mucho más que su pasado: es una cultura profundamente viva", relató.
"La primera vez que fui, apenas decía que era argentina, enseguida escuchaba un nombre: Maradona. Había una admiración enorme por él. Hoy sucede exactamente lo mismo con Messi. Argentina es identificada inmediatamente por el fútbol y por sus grandes ídolos", recordó.
Según explicó, durante sus estadías en ciudades como Luxor era habitual que las conversaciones con los habitantes derivaran en el fútbol argentino. "Los egipcios son muy hospitalarios, valoran mucho la conversación y el encuentro. Era común que la gente quisiera saber de dónde venía y termináramos hablando de fútbol, de Argentina y de nuestros jugadores", señaló.
Para Cannata, el encuentro mundialista tiene un significado especial porque representa mucho más que un partido. "No es solo un cruce deportivo: es el encuentro entre dos culturas con historias muy distintas, pero unidas por una misma pasión popular. Egipto tiene miles de años de historia y, al mismo tiempo, vibra con cada partido como cualquier país futbolero. Para mí, que pude trabajar allí como artista y compartir tiempo con su gente, es emocionante ver a ambos países frente a frente en un Mundial", concluyó.