Según Financial Times, la intervención estadounidense pretende no solo brindar apoyo directo a la economía argentina, sino también contrarrestar la creciente influencia de China en América Latina y asegurar el acceso a los minerales estratégicos del país sudamericano. Sin embargo, la medida ha generado resistencia tanto en el ámbito estadounidense como internacional.
“Los escépticos hablan ya del acrónimo ‘MADA’ —Make Argentina Default Again—(Hacer que Argentina vuelva a caer en default) , planteando si realmente Milei podrá evitar una crisis financiera”. Incluso con el paquete estadounidense y un cuantioso préstamo adelantado del Fondo Monetario Internacional, el temor a un incumplimiento aún flota en los mercados.
La administración de Trump, exige y ha reforzado no solo sanciones al aislar a Rusia y China del sistema financiero en dólares, sino acudiendo también a “amenazas de imponer fuertes aranceles sobre socios que se desdolaricen” y, ahora, “politizando las líneas swap del dólar”.
Otro riesgo, descrito como más sutil, reside en la credibilidad del propio secretario Bessent. El objetivo declarado del swap —evitar el derrumbe del peso— podría verse comprometido por el hecho de que la moneda argentina, según los principales indicadores, “está sobrevaluada en hasta un 20 por ciento”, lo cual sugiere que una depreciación sería inevitable para recuperar competitividad.
Si el paquete estadounidense fracasa en estabilizar el mercado argentino, el golpe no solo lo sentirá Argentina y la gestión de Milei, sino también Washington, destacando la incertidumbre de cara a las elecciones del domingo y la posibilidad de que el eslogan “Make Argentina Great Again” (Hacer que Argentina vuelva a caer en default) termine cuestionando, más que fortaleciendo, la propia imagen estadounidense.