La pandemia generó un impacto profundo en toda a industria del entretenimiento y el videojuego estuvieron lejos de ser una excepción. Todos los procesos de crecimiento que se venían registrando tuvieron una fuerte aceleración y durante el 2020 el mercado internacional de esas industrias alcanzó una audiencia de 436 millones de usuarios. En Argentina puntualmente el público llegó a 19 millones de jugadores, lo que representa un 42 por cierto del total de la población. De esta forma, Argentina se ubicó como el tercer mercado más importante de Sudamérica, detrás de México y Brasil.
Una vez finalizada la pandemia el gamer continuó siendo uno de los principales entretenimientos para muchos niños y adolescentes, en este contexto LV12 se contactó con Luis Carlos Fuentes, creador y CEO de Bondygamer, un innovador colectivo, repleto de videojuegos.
"El Bondygamer, es un colectivo escolar que compré, un Mercedes Benz de once metros, le saqué los asientos y con amigos armamos el Bondygamer, que es un colectivo que tiene muchos videojuegos, tiene desde siete PlayStation 5, dos simuladores de carreras de auto con una pantalla de 50 pulgadas full HD, después tiene tres Retro Arcade doble con todos los videojuegos desde Mario Bros, Pac-Man, Galaxia, Sonic y Sega. Después tenemos un Pump It Up doble, que es la máquina de baile que uno ve en los shoppings. A Bondygamer lo tenemos todo ambientado, para que parezca que uno está en un videojuego, con luces de colores, con flashes blancos y de colores, con dibujos por todos lados, con calcomanías de frases y palabras, es una experiencia única en el país", explicó.
En esta línea agregó: "es un Disney argentino que es para festejar tu cumpleaños a domicilio, es más a este Disney yo lo fabrico y lo vendo, así que el que está interesado me puede llamar que yo se lo vendo. El precio de uno completo como está el mío es de aproximadamente 55.000 dólares, y se venda ya con la franquicia incluida y pasa a ser miembro de la flota de Bondygamer por lo que seguiríamos trabajando siempre juntos".
La cultura gamer es algo de toda la vida, yo creo que el 70% de la población sobre todo de Argentina, ha tenido algo que ver con algún jueguito en algún momento de su vida, así que es algo que está muy de moda y sobre todo ahora que hay más tecnología.
¿Cómo surgió la idea?
"Yo antes de tener Bondygamer, el local que tengo ya hace un año se llama Cyber play uno 420, es un local muy parecido, y queda en la Avenida Entre Ríos en Capital, tiene muchísimos juegos, realidad virtual, simulador de carreras, y todo lo que es videojuegos, en ese local festejamos muchos cumpleaños gamer, pero lo que sucedía es que muchos padres me decían que les encantaba festejar el cumpleaños ahí, pero algunos eran de barrios no tan cercanos al barrio donde yo estoy que es el barrio San Cristóbal, y era muy difícil que los padres lleven a los invitados, entonces uno como emprendedor siempre está buscando hacer algo diferente. Entonces yo me di cuenta que era un problema y pensando se me ocurrió la idea de hacerlo. La gente además de festejar su cumpleaños puede jugar por hora, y abrimos todos los días para toda la familia. De ciber play también vendo la franquicia, que aproximadamente vale 45.000 dólares", comentó.
Realidad Virtual
El sueño de entrar en tus juegos favoritos es un deseo antiguo que ya se puede concretar gracias a la realidad virtual (RV). Los videogames con esta tecnología, que no es nueva pero que se ha perfeccionado hasta niveles asombrosos en los últimos años, nos permiten acercarnos bastante a ese viejo anhelo de sumergirnos de manera inmersiva en los videojuegos.
Una experiencia para todos
Por más que se trate de un negocio muy lucrativo, Fuentes comentó que realizan acciones solidarias para que aquellos que no tienen recursos puedan disfrutar de la experiencia: "nosotros tenemos una política de hacer acciones solidarias, si una persona no tiene plata, puede traer juguetes, alimentos no perecederos, pañales y ropa en buen estado, y nosotros a esas personas las dejamos jugar totalmente gratis y esas cosas las donamos a personas carenciadas. También recibimos a comedores comunitarios o centro de chicos discapacitados y les hacemos un cumpleaños de dos horas y media y les compramos panchos y gaseosa para que los chicos tengan su momento de diversión".

