El Día Mundial de la Empanada es una fecha que rinde homenaje a una comida que en el país va mucho más allá de lo gastronómico. En ese contexto, Gladys Perea, campeona de la Fiesta Nacional de la Empanada 2025, compartió los secretos y tradiciones que hacen única a la empanada famaillense, poniendo en valor el saber popular y la identidad tucumana.
Durante una demostración culinaria, la referente destacó los ingredientes esenciales y el proceso de elaboración. “Hoy estamos mostrando, todas las empanaderas que pudimos venir, cómo se hace la empanada famaillense. El ingrediente más importante sería el matambre, cebolla, cebolla de verdeo, huevo duro y los condimentos que serían en este caso comino, pimentón y un toque de ají”, explicó.
Sin embargo, subrayó que la clave no está únicamente en los productos utilizados, sino en la destreza de cada cocinera. “Todo está en la empanadera, la mano de cada empanadera. Realmente todas tenemos distintas formas de preparación y distintos sabores. Y una buena empanada tiene que ser jugosa más que todo, con un buen sabor, una buena masa, una masa casera que hay que saberla hacer también. No es el ingrediente solo, la mano tiene que saber trabajar la masa”, remarcó.
Uno de los aspectos más distintivos de la empanada tucumana es el repulgue, que además de cumplir una función práctica, tiene un fuerte significado cultural y religioso. Consultada al respecto, Perea detalló: “Trece repulgues; nosotros sí o sí lo hacemos, porque nos representa el paseo de la Veneración, que están todos los trece apóstoles con nuestro Señor Jesucristo”.
En cuanto a su función, fue clara al despejar dudas: “El repulgue es para sellar una empanada, no es un simple adorno, digamos. No es adorno. Tenemos distintos repulgues”.
Así, entre tradición, técnica y herencia cultural, las empanaderas tucumanas continúan defendiendo una de las joyas más representativas de la gastronomía regional.

