El primer caso detectado en la provincia de la variante de Manaos despertó las alarmas en el sistema de salud, desde donde se mantienen alertas, sobre todo en las fronteras, para impedir que el virus comience a circular comunitariamente en Tucumán. Ya que se trata de una cepa con mayor capacidad de trasmisión, difícil de controlar una vez ingresado en un territorio, desde el Siprosa apuntan a cortar de raíz el problema evitando que circule entre la población local.
El Dr. Gustavo Costilla Campero, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Infectología y jefe de ese servicio en el hospital Padilla, en diálogo con LV12 Radio Independencia manifestó su preocupación ante la posible difusión de la variante Manaos del coronavirus en Tucumán y el país, no obstante, señaló que, a pesar de su capacidad de contagio (según estudios es del doble de la cepa original), las herramientas para combatirla son las mismas: “Depende de nosotros. Si nos cuidamos, no hay riesgo de contagio, aunque sea la cepa más infecciosa que exista”, señaló.
“La variante Manaos es muy contagiosa, es más trasmisible que la cepa original y puede afectar a más personas en menos tiempo. Además, se detectó que las personas que ya habían sido infectadas en la primera ola volvieron a tener más chances de presentar reinfección”, subrayó.
Esta capacidad de reinfección de la variante Manaos, revela el especialista, obligó a los laboratorios que producen la vacuna contra el coronavirus a trabajar en el rediseño de las fórmulas para introducir las nuevas características para que los inmunizantes puedan reconocer la nueva variante. “Se estudia para saber si puede inhibir los anticuerpos generados por la vacuna. Estamos viendo que pueden inhibir los anticuerpos de los que han tenido antes la infección, con lo cual ahora se estudia si es que también pueden inhibir los que genera la vacuna”, agregó.
Sobre cómo surgió, Costilla Campero recordó que, en Manaos, Brasil, hubo una gran cantidad de personas infectadas en la primera ola, que alcanzó a dos tercios de la población. “Esto hizo que se volviera un laboratorio natural. Tanta cantidad de casos hizo que apareciera una nueva cepa, que además no se detectó en Brasil sino en Japón. Fueron los laboratorios japoneses los que detectaron la nueva cepa que venía de Manaos. Se la busco en Brasil y de ahí se detectó que la variante estaba extendida por todo Brasil. Por eso se explica la explosión de casos en ese país”, agregó.
En Argentina, la variante ya está presente en Chaco, en San Luis, en Jujuy, en La Plata, en Córdoba y ahora en Tucumán. No obstante, señaló el infectólogo, “no podemos hablar de que esté circulando como transmisión comunitaria. Pero si pone en alerta el sistema, porque como es una cepa que se trasmite más rápidamente, podría reemplazar a la cepa original y ser dominante”.
“Como pasa con todos los virus respiratorios, se realiza una vigilancia y periódicamente a un número determinado de muestras de los hisopados positivos, que reúnen ciertas condiciones: personas sin infecciones previas, con mucha gravedad, se hace la secuenciación genómica. Una técnica especial que no se hace en Tucumán, sino que se realizan en el Malbrán, en Buenos Aires, y que determina el tipo de variante”, contó.
Costilla Campero explicó que “una vez que se introduce en un lugar (un virus de trasmisión rápida como el coronavirus), es muy difícil controlar que no se expanda”. En este sentido, recordó el caso Lastenia, donde en julio del año pasado se aislaron varias manzanas ante la aparición de un brote. “Se hizo de todo para evitar que el brote saliera de ese lugar, sin embargo, en poco tiempo estuvo presente en muchos otros lugares”.
“Si se siguen produciendo tanta exposición, es probable que sigan surgiendo nuevas variantes. Mientras más exposición existe, gente que no usa barbijo, no hace distanciamiento social, esta en lugares no ventilados, no se lava las manos. Esos son los factores que hacen que un virus sea más trasmisible”.
Sin embargo, resaltó que las medidas para controlar la situación epidemiológica son las mismas. “Más allá de las vacunas, los cuidados que ya conocemos y que sirven para la cepa original, siguen siendo efectivas, por lo tanto, lo que tenemos que hacer es tomar conciencia de la importancia de los cuidados. Hay que cambar las actitudes”, sostuvo.
En este marco, apuntó contra la “falta de solidaridad”, que es el principal factor que explica el crecimiento de los contagios. “La falta de cuidado individual tiene efectos sociales. Aquella persona que no se quiere cuidar, que no usa el barbijo porque cree que no le va a pasar, termina afectando a los demás. Sabemos cuáles son las medidas de control, sabemos como se contagia, pero a pesar de eso hay gente que no incorpora el conocimiento en un cambio de actitud y a esa actitud hay que llevarla a la práctica. Si la gente no toma conciencia de la gravedad de la situación, que puede afectar a cualquiera, la situación va a seguir empeorando”, subrayó.
Entonces, la solución ante cualquier emergencia sanitaria, sostiene el infectologo, pasa por la Educación para la Salud. “Debe empezar a impartirse desde temprana edad, primero en la familia, luego en la escuela, hay que trabajar la percepción de riesgo. Esto es algo cultural, que no ocurre solo con el coronavirus, ocurre con otras patologías, con el tabaquismo, con los accidentes de tránsito, etc. El determinante básico que hace que el virus se expanda son los estilos de vida. No es lo biológico, ni el sistema, es la falta de autocuidado”.
“Después de un año, la gente lo toma al Covid como algo natural. Y lamentablemente vamos conociendo más personas que no han tenido la posibilidad de sobrevivir. Esto no ha terminado. Nadie pone un punto final de cuando va a terminar, de nosotros depende que esto termine. El virus tiene capacidad para seguirse reproduciéndose, por lo que erradicar una enfermedad requiere de mucho trabajo, tenemos muchas herramientas, pero lo más importante es la conducta de las personas”, sentenció.

