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La crisis golpea al negocio de la cerveza: el consumo cayó 35%

Suben los costos y se multiplican cierres de locales por alquileres elevados. Las importaciones impactan en cervezas artesanales e industriales.

El negocio cervecero en la Argentina atraviesa una etapa de crisis y fuerte tensión, marcada por un dato que ordena todo el escenario: en los últimos dos años, el consumo de cerveza cayó cerca de un 35%. La contracción, combinada con el aumento de costos y cambios en los hábitos, empieza a impactar en toda la cadena, desde bares artesanales hasta grandes industriales.

El proceso de ajuste ya se venía reflejando en cierres dentro del circuito cervecero. Durante 2025 bajaron la persiana espacios que habían sido protagonistas del boom artesanal. En zonas de alto poder adquisitivo, responden a un mismo patrón: caída del consumo, costos fijos en alza y un modelo que empieza a quedar exigido.

Caída del consumo

“Cambió la economía del negocio. Los costos de alquileres, salarios y servicios se movieron fuerte, y también los márgenes”, explicó un empresario cervecero. En los últimos dos años, la industria cervecera acumuló un retroceso cercano al 35%, en línea con lo que ocurre con otras bebidas alcohólicas.

La contracción del gasto impacta directamente en la gastronomía, con menor frecuencia de salidas y tickets promedio más bajos. Las cervezas más simples y de menor costo de producción ganan protagonismo frente a estilos más complejos, en una búsqueda por sostener volumen sin deteriorar aún más los márgenes.

"Venden en pesos pero producen con costos dolarizados"

La malta tiene precio internacional, el lúpulo es mayormente importado y la levadura suele provenir del exterior, lo que genera una presión constante sobre los márgenes. En este contexto, trasladar aumentos a precios finales resulta cada vez más difícil. El consumidor no convalida subas y eso comprime aún más la rentabilidad.

Impacto en la industria

La histórica Cervecería y Maltería Quilmes avanzó con ajustes en su operación en Zárate, donde redujo personal y turnos en su planta como parte de un proceso de adecuación a la menor demanda.

La marca más consumida, abrió un plan de retiro voluntario en su planta de Cervecería Argentina (CASA, ex Isenbeck), donde se produce la cerveza mexicana Corona. A esto se suma el avance de las importaciones, que incrementa la competencia en el mercado interno y agrega presión sobre los productores locales en un contexto ya complejo.

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Cambio de hábitos

Ese cambio en el comportamiento del consumidor resultó determinante: hoy el público ya no busca complejidad, sino experiencias más simples, cotidianas y accesibles, lo que llevó a la marca a reconvertir su propuesta sin perder su identidad artesanal. El segmento artesanal logró cierta resistencia y mantiene participación en supermercados, aunque dentro de un mercado más chico.

El cambio en los hábitos de consumo, con una demanda más selectiva, empuja a reformular propuestas, ajustar costos y redefinir formatos. Con consumo en baja, costos rígidos y márgenes ajustados, el negocio cervecero entra en una etapa donde ya no alcanza con crecer. La prioridad, ahora, pasa por sostenerse.

FUENTE: Ámbito

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