Cambios para obras de expansión de redes
1. Se achica el horizonte de evaluación
Uno de los cambios centrales es que el análisis económico de las obras pasa de 35 a 10 años, un recorte que busca adecuar las proyecciones al ciclo real de crecimiento de la demanda.
2. Cambia cómo se calculan los costos
Se abandona el esquema basado en márgenes tarifarios y se reemplaza por costos marginales reales, surgidos de declaraciones juradas y ajustados por una fórmula combinada 50% IPC y 50% IPIM. La idea es acercar los números a costos efectivos.
3. Se termina el cálculo individual de las prestadoras
Cada distribuidora ya no hará sus propias proyecciones con modelos propios: habrá un aplicativo web obligatorio de ENARGAS para evaluar proyectos desde la etapa de factibilidad. El objetivo oficial es homogeneizar criterios y dar más transparencia.
4. Se deroga el régimen vigente desde 2009
La resolución deja sin efecto la histórica Resolución I-910/2009, que regulaba estas autorizaciones, y la reemplaza por un nuevo esquema regulatorio. Los expedientes ya iniciados seguirán, sin embargo, bajo el régimen anterior.
5. Más digitalización y menos discrecionalidad
La reforma incorpora herramientas tecnológicas que ENARGAS venía usando vía notas complementarias, ahora integradas formalmente a la norma. La apuesta es simplificar trámites y reducir diferencias de criterios entre prestadoras.
6. Nuevo esquema para distribuidoras y subdistribuidoras
Las distribuidoras deberán notificar los cambios a subdistribuidoras en cinco días hábiles y garantizar acceso al nuevo sistema digital, una pieza clave para que el esquema opere en todo el país.
7. Cambios en medio del rediseño regulatorio
La resolución se inscribe además en la reorganización del sector tras la creación del nuevo ente que absorberá funciones de ENARGAS y ENRE, aunque ambos mantienen estructuras transitorias.