Durante el Simposio de Defensa Espacial y de Misiles (SMD), realizado en Huntsville, Alabama, Jarrad fue consultado sobre la capacidad estadounidense para repeler un eventual enjambre de drones dentro de su propio territorio. Su respuesta fue contundente: "Estados Unidos no está preparado para hacerlo en todas las zonas del país".
El problema, según explicó, no se limita a la falta de armas capaces de derribar estos aparatos. La principal dificultad es detectarlos. Dependiendo del lugar desde el que se produzca el ataque, las Fuerzas Armadas estadounidenses pueden no contar con los sensores necesarios para localizar un enjambre de drones y seguirlo antes de que alcance su objetivo.
Señaló que "la naturaleza de las amenazas actuales es muy diferente. Misiles hipersónicos, ciberataques y drones pueden llegar desde múltiples direcciones y operar a distintas alturas y velocidades".
Jarrad también señaló un problema burocrático: las reglas para autorizar el uso de sistemas antidrones no siempre están actualizadas frente a la evolución de la amenaza.
El mando busca aplicar las lecciones de la Operación Noble Eagle, creada después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 para reforzar la defensa aérea estadounidense.
La dificultad es que muchos objetivos potenciales -centrales eléctricas, puertos, aeropuertos o instalaciones industriales- no están bajo control directo de las Fuerzas Armadas.
FUENTE: 26