Noelia Castillo, la joven parapléjica de 25 años que había pedido la eutanasia, falleció este jueves después de recibir la muerte asistida en su habitación de la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes. Noelia es la paciente más joven de España en recibir la eutanasia y la sexta paciente psiquiátrica de Cataluña en pasar por este procedimiento.
Su eutanasia debió llevarse a cabo hace dos años, el 2 de agosto de 2024, pero una orden judicial paralizó el procedimiento in extremis a petición de su padre. Durante dos años, el hombre ha intentado de la mano de Abogados Cristianos impedir la muerte asistida de su hija y ha llevado su demanda hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), sin éxito.
Finalmente, la eutanasia de Noelia quedó programada para este jueves, 26 de marzo. La joven ha fallecido sola y después de despedirse de su madre, tal y como deseaba, en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes donde estaba ingresada y que consideraba como su “zona de confort”, según expresó en una entrevista en el programa Ahora Sonsoles.
“Quiero irme ya y dejar de sufrir y punto. Ninguno de mi familia está a favor de la eutanasia. ¿Y yo todo el dolor que he sufrido durante todos estos años?“, expresó durante su entrevista en Antena 3. La joven planeaba ponerse “el vestido más bonito” de su armario y maquillarse de forma “sencilla” para el momento. “Siempre he pensado que quiero morirme guapa”, aseguró.
La historia de Noelia Castillo
“Me llamo Noelia Castillo Ramos, tengo 25 años y me quedan 4 días básicamente porque el 26 ya me hacen la eutanasia”, así comenzaba su relato Noelia. Unas palabras conmovedoras, como la historia que le ha llevado a tomar esta decisión.
Quedó parapléjica hace más de dos años a causa de un intento de suicidio desde un quinto piso, tras ser víctima de un violación múltiple que le provocó secuelas mentales. De este modo, la joven asistió en sus últimos años de vida a una lucha legal por conseguir la muerte asistida.
Hasta entonces, la realidad de Noelia se basaba en fuertes dolores en piernas y espalda, a causa de su estado físico, en silla de ruedas e irreversible. Un calvario, no solo de dolor físico, sino de sufrimiento mental, marcado por el trastorno límite de la personalidad, el trastorno obsesivo compulsivo y la idea frecuente de terminar con su vida.
Fue el 2 de agosto de 2024 cuando originariamente se le tendría que haber practicado la eutanasia a la joven, tras pasar por los controles médicos y psicológicos que evidenciaban que Noelia se encontraba en condiciones óptimas de elegir, con capacidad de autonomía y voluntad totalmente libre. Sin embargo, fue su progenitor quien consiguió parar el proceso en el último momento.
El suceso desembocó en una batalla legal sin precedentes: se convirtió en el primer juicio de España en el que se enfrentaba el deseo expreso de una persona a morir dignamente contra la voluntad de sus familiares a mantenerla con vida. El caso cobró tal magnitud que escaló hasta niveles internacionales.
Para la joven, alargar este camino fue un sufrimiento que no podía soportar. Tal y como ella misma aclaró, su decisión no era un abandono, sino la única manera de encontrar la paz y tranquilidad que su cuerpo y mente se negaban a darle.

