La Universidad de San Martín y el Conicet avanzan en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus que está por iniciar las pruebas preclínicas de la fase 1 si se concreta un acuerdo con un laboratorio privado. La fórmula de esta vacuna se basa en proteínas recombinantes, una tecnología similar a la usada en la vacuna del Hepatitis B o el VPH. El rector de la Universidad de San Martín, Carlos Greco, informó al respecto en comunicación con LV12.
El equipo que dirige la doctora Juliana Cassataro ya está concluyendo con un resultado muy robusto en la fase preclínica, de desarrollo en laboratorio y de inoculación en animales, eso permite que avancen en las negociaciones con un laboratorio, con un previo acuerdo y en las conversación con la ANMAT para que autorice el comienzo de la fase clínica la que ya supone los primeros ensayos en seremos humanos. Sería la fase 1, evaluando la seguridad de la vacuna y la fase 2 y 3 para medir la eficacia y efectividad de la misma.
El equipo está conformado por 12 investigadores principales dirigidos por Juliana Cassataro de los cuales diez son mujeres entre investigadores del CONICET y de la Universidad de San Martín.
Este proceso de investigación tiene más de diez años de desarrollo, es un equipo de investigación que trabaja, particularmente, en vacunas. Elaboran vacunas a partir de proteínas recombinantes, es decir, toman material genético de los virus, los purifican, le agregan un adyuvante y eso permite que luego, al ser inoculado en personas, genere anticuerpo.
“Cuando fue la convocatoria del Ministerio de Ciencia y Tecnología, para el proyecto covid, rápidamente reconvirtieron su plataforma de trabajo y, en estos ocho meses, lograron cumplir con éxito la fase pre-clínica”, comentó Carlos Greco.
Además, el rector de la Universidad de San Martín comentó que la proyección es continuar trabajando para que, en el momento que hagan falta los refuerzos y que inclusive se soliciten vacunas que atiendan mutaciones del virus u otros coronavirus, esa capacidad científica ya este acreditada y pueda producir estas vacunas de orden nacional que significa que pueda sustituir importaciones y también exportarlas.
“Si se dan las condiciones necesarias como la autorización de la ANMAT y hacer los acuerdos con las instituciones médicas para la prueba en humanos, los investigadores tienen estimado el tiempo de un año y medio para que ya este producida y con capacidad de producción para la sociedad. Para eso es importante conseguir el financiamiento que es la conjunción del capital intelectual y luego el económico y, financiero del sector privado y estatal”, explicó Greco.
Países ricos se opusieron a la propuesta de países africanos para que muestren las fórmulas de sus vacunas para que esos países puedan tener la vacuna contra el covid-19 por su situación financiera.
“El conocimiento tiene un rol vital, si es propiedad privada o es un bien público. Para nosotros, que somos una institución pública, asumimos el rol de responder a las necesidades del bien común. Nuestro sentido es la búsqueda de la verdad, en este caso, el conocimiento no puede ser propiedad de algunos sino universal por el bien de la humanidad, más allá de lo que significa necesitar los recursos para la producción, luego tienen que ser a costos accesibles para todos”, opinó el rector de la Universidad de San Martín.
Al finalizar dijo que "es una situación de absoluta desigualdad. Nosotros promovemos la movilidad social ascendente, el desarrollo económico y social justo y equitativo, por eso, es vital que ese conocimiento sea accesible a todo el mundo”.

