El sistema de transporte público de pasajeros en el interior de la Argentina se encuentra al borde del colapso. Así lo denunció de manera categórica la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP) a través de una carta abierta dirigida a los gobiernos nacional, provinciales y municipales, legisladores y a la sociedad en general.
Desde la entidad advirtieron que no se trata de una dificultad pasajera, sino de un proceso sostenido de deterioro que, de no revertirse de manera inmediata, provocará la reducción masiva de servicios, la desaparición de líneas y la pérdida de miles de puestos de trabajo en todo el país.
«El transporte público constituye una herramienta esencial de integración social. Sin movilidad no hay igualdad de oportunidades», sentenciaron desde FATAP, remarcando que en muchas jurisdicciones la tarifa se convirtió en la única salida, trasladando al usuario costos que la economía familiar ya no puede absorber.
Las 7 causas detrás del colapso del transporte
Para la federación que representa a las prestatarias del interior, la situación límite actual es el resultado de la ausencia de respuestas estructurales y enumeraron las principales razones del estrangulamiento financiero:
Asimetría federal: Continúa la profunda desigualdad en la distribución de subsidios y recursos entre el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y el interior del país.
Deudas estatales: Persisten los incumplimientos en el pago de compensaciones y programas destinados a sostener la operación diaria.
Inflación de costos: Los costos operativos aumentan de forma permanente, devorando cualquier mecanismo de actualización de ingresos.
Menos boletos vendidos: Se registra una sostenida caída en la cantidad de pasajeros que utilizan el servicio de colectivos.
Gratuidades sin fondos: Se multiplican los regímenes de beneficios sociales y pasajes gratuitos sin que el Estado asigne la correspondiente fuente de financiamiento.
Competencia desleal: Avanza el transporte irregular en las ciudades debido a la falta de controles efectivos.
Falta de previsibilidad: No existen políticas de movilidad de largo plazo que permitan planificar e invertir.
Lo que está en juego: El impacto en la comunidad
FATAP invitó a los gobernantes y a la sociedad a reflexionar sobre el impacto colateral que genera la caída del sistema, asegurando que «cuando desaparece un servicio de transporte no sólo deja de circular un colectivo», sino que se desmoronan dinámicas sociales básicas:
«Pierde conectividad una comunidad, afectando su tejido social; pierden oportunidades los trabajadores, perjudicando la economía; pierden acceso los estudiantes, comprometiendo el futuro de nuestros hijos; y pierden movilidad los adultos mayores, dañando su calidad de vida».
El pedido urgente: Una mesa de trabajo permanente
La federación aclaró que la crisis actual no puede ser atribuida de forma exclusiva a una empresa, provincia o municipio en particular, sino a «años de falta de planificación y ausencia de una estrategia nacional de movilidad para el interior argentino».
Por este motivo, convocaron de manera urgente a todos los niveles del Estado a deponer las discusiones políticas estériles y conformar una mesa de trabajo permanente para construir soluciones reales, con financiamiento adecuado y reglas claras.
«Todavía estamos a tiempo de evitar un deterioro irreversible. Pero el margen para actuar es cada vez menor. El transporte público del interior no puede esperar más», concluye el documento, en un llamado desesperado por salvar el derecho de millones de argentinos a estudiar, trabajar y producir.