Según explicó, en lo que va de marzo el incremento del combustible oscila entre el 20% y el 25% dependiendo de la región del país. “Es una situación absolutamente anormal y desproporcionada respecto de lo que venía ocurriendo en los últimos años”, sostuvo.
Rivero señaló que este aumento, impulsado en parte por el contexto internacional, ya está generando distorsiones en la economía real. “Incluso antes de que el transporte traslade estos costos a tarifas, ya se registran aumentos en productos como frutas y verduras”, indicó.
En ese sentido, remarcó que el sector no fija precios de manera arbitraria, sino que cuenta con un índice de costos auditado mensualmente por la Universidad de Buenos Aires, que contempla 11 variables. “Trabajamos con seriedad y prudencia, y esperamos el mismo comportamiento de quienes contratan el servicio”, afirmó.
El dirigente explicó que, ante la suba del gasoil, muchas empresas no pueden seguir absorbiendo costos. “Si salen a la ruta sin actualizar tarifas, pierden dinero. En algunos casos, es preferible dejar los camiones parados hasta que la situación se acomode”, advirtió.
Este escenario, según Rivero, podría derivar en problemas de abastecimiento si se generaliza la paralización del transporte. “Estamos recibiendo consultas de todo el país. Hay preocupación y hasta algunas convocatorias informales a frenar la actividad. Si esto se masifica, el riesgo de desabastecimiento es real”, alertó.
Por último, llamó a la responsabilidad de todos los actores de la cadena productiva. “No pedimos intervención directa, pero sí diálogo y comprensión. Es una situación excepcional que requiere acuerdos transitorios para evitar consecuencias mayores”, concluyó.