La pesadilla de Ana Castro comienza con una llamada realizada supuestamente por personal del Ministerio de Salud con la excusa de entregarle el pase sanitario. A partir de ese día, que fue el 14 de diciembre, la mujer no pudo estar tranquila. Los ciberdelincuentes habían violado su privacidad.
"Todo comienza con una llamada engañosa del Ministerio de Salud. Para mí no había sido anormal que me llamen del ministerio porque ya me habían llamado dos veces anteriormente para controlar el cumplimiento de la cuarentena de parientes míos que habían llegado de España, entonces no me resultó raro. Ahí es donde empieza la situación". De esta manera Ana inició su relato y prosiguió diciendo:
"Ellos me proponen que me iban a mandar un pase sanitario que yo lo tenía que descargar. Me mandan un código, inocentemente caigo en la trampa, les digo el Código aunque WhatsApp me decía que ese código no debía compartírselo a nadie. Yo le digo a esta gente que WhatsApp me dice que no lo debo compartir, pero ellos me decían: "nosotros somos del Ministerio, se lo estamos enviando y yo les creí". Así cayó en la trampa Ana, quien luego tuvo que vivir una serie de situaciones inesperadas.
"A partir de que les dí el código, perdí el control de mi WhatsApp. Yo estaba convencida que ellos eran del Ministerio y pensaba que tenían el poder de ingresar por su tecnología a mi teléfono. Nunca desconfié, así que les dí el código y ahí empezó todo. Manejaron mi teléfono, pidieron plata prestada, continuaron con todas las charlas que yo tenía, negocios que tenía en pie, productos de mi trabajo, se hicieron con mi dinero y después al tiempo me empezaron a caer llamadas de gente que había arreglado supuestamente conmigo el alquiler de mi casa que tengo en Tafí del Valle. Es ahí donde empiezo a darme cuenta que también habían entrado por el lado del Facebook, no tan solo por el WhatsApp", detalló la víctima.
Además de estafar a Ana, los delincuentes engañaron a un sinnúmero de personas que se contactaba supuestamente con ella. "Ellos crearon una página comercial, con un perfil comercial mío y con todos mis datos. Desde ahí ellos alquilaron varias veces mi casa durante todo diciembre, todo el mes de enero con muchas víctimas porque después que ellos te toman el dinero, te bloquean, ahí es donde la gente comienza a buscar mi nombre en redes, encuentra mi perfil real con mi teléfono y llega a mi teléfono real queriendo terminar la negociación, se dan cuenta que no existe tal negociación y empieza toda la desagradable situación de insultos, amenazas, etc".
Según el relato de Ana, todo comenzó el 14 de diciembre. "Ese mismo día hice la denuncia del WhatsApp y a posteriori cada llamado, cada contacto que me hacían por Messenger, por WhatsApp o vía telefónica, denunciándome o diciéndome que habían sido estafados, me dirigía a la Policía a hacer la denuncia para dejar asentado cada situación para que vayan tomando conocimiento del tamaño que iba tomando la situación. Para mí no era poco".
Pero la pesadilla no termina allí. Ana recibe el llamado de un pariente que le comunica que su foto circulaba por todo San Pedro de Colalao, en donde se la sindicaba como una estafadora. "Lo siguiente fue lo que sucedió en San Pedro de Colalao donde repartieron una foto mía diciendo que estaba estafando a la gente, alquilando casas en San Pedro, pero pusieron el nombre de otra persona. Ahí comienza otra parte de este tipo de estafas en la que usaron mi foto con otro nombre, otro número de teléfono, otro número de CBU".
Un día a Ana le cayó la ficha y entró en pánico por su vida. Sabía que estaba expuesta, que todo el mundo la estaba viendo como una estafadora. Entonces, "bajé mi publicación del Facebook, saqué mi teléfono de las redes por ese miedo de yo ser un blanco fácil. El que estafó ya no aparece, pero la que está es la verdadera. Desde ahí saqué mis datos y no volví a recibir ninguna otra información o denuncia".
Todos los datos fueron aportados a la policía, aunque se desconoce el total de personas que resultaron estafadas a partir de violar la intimidad de Ana por medio de esta nueva modalidad delictiva que es el ciberdelito. En cuanto al avance de la investigación, no se tienen novedades.
"No tengo ninguna novedad respecto al avance de la investigación. Mi procedimiento llega hasta la policía, yo hago la denuncia y ahí me dijeron que luego debía presentarme en tribunales para hacer el seguimiento de la causa. Me presenté en tribunales, pero lamentablemente ya coincidía con el 31 de diciembre y entre la pandemia y el inicio de la feria judicial ya no había casi gente que me atendiera. Me derivaron a otra oficina que estaba cerrada por Covid y después no tuve más información", indicó la mujer.
Para finalizar, Ana contó que "a medida que pasa el tiempo es como que me estoy despidiendo de a poquito de querer compartir algo que me haya sucedido porque me doy cuenta que es materia para ser despedazado. Estamos muy expuestos".
"En realidad tenemos muchos que aprender y protegernos. Estamos indefensos porque hay gente estafando tranquilamente y mucha gente cae en esa trampa y en el medio nadie nos defiende, nadie actúa", reflexionó.

