Esa falta de seguridad se cimienta en preguntas tales como cuándo podrán reabrir, cómo deberá ser esa reapertura, cuántos socios continuarán y, lo más difícil, cómo sobrevivir mientras los contagios por coronavirus Covid-19 no detengan su marcha.
En dos meses de cuarentena, distintas gobernaciones e intendencias determinaron flexibilizaciones que incluyeron la vuelta a la actividad de los “no esenciales” (restaurantes, construcciones, fletes, centros de pagos y cobro, entre otros), y, de forma progresiva, se habilitaron gimnasios en Misiones, Corrientes, Tierra del Fuego, Catamarca y Jujuy, mientras que en Santa Fe, La Pampa y San Luis, entre otros, se abrirán en los próximos días con el protocolo correspondiente.
En este contexto crítico se encuentran más de 70 mil trabajadores de todo el país que están a la espera de una determinación de las autoridades sanitarias, al tiempo que observan cómo el virus se expande en la Ciudad de Buenos Aires y el AMBA.
El ingenio surge ante la crisis
A pesar de algunas reaperturas, el primer mes del aislamiento significó un golpe mortal para el sector. De acuerdo a un estudio de la consultora Mercado Fitness, en abril se contabilizan en todo el país unos 240 gimnasios en quiebra, mientras que hasta el 17 de mayo ya se contaron otros 160.
“Los más perjudicados son los gimnasios de barrio, pymes, chicos en comparación con las grandes cadenas”, comentó el director Mercado Fitness Guillermo Vélez en diálogo con Ámbito. Según el consultor, con el parate estos comercios “encontraron” tres vías para generar ingresos: el alquiler o venta de equipamientos, las clases por Zoom o aplicaciones móviles y la venta de planes a futuro.
La intensa espera que a veces desespera
Con el epicentro de infectados en el AMBA, los gimnasios ubicados en los distritos que aún no ordenaron reabrirlos están en una espera que no ve un horizonte claro.
Walter Pedemonte, director de la Cámara de Gimnasios de Rosario y Litoral, enfatizó que “es un grave error creer que los gimnasios son un centro de contagios” debido a que “son seguros” y, con el protocolo mediante, “los socios tienen los cuidados garantizados”, a diferencia de otros comercios en donde “no se respeta el distanciamiento y son considerados esenciales”. En cuanto a su preocupación por la situación, expresó. “Es imposible sostenerlo. Con todo eso (alquiler de equipamiento, clases por zoom y planes a futuro) no se llega ni al 10% de la facturación mensual de un gimnasio”, alertó.
“Hay dueños que decidieron alquilar, otros que mantienen presencia con las clases en vivo y los planes a futuro, pero eso es complicado porque es muy difícil vender, es como ofrecer algo sin saber qué va a pasar”, advirtió, y agregó: “Y a todo esto las deudas no paran y las medidas del Gobierno no alcanzan”.
El protocolo sanitario para la reapertura de gimnasios
La Cámara de Gimnasios de la Argentina, institución que nuclea a más de 8.000 centros de entrenamiento en todo el país, elaboró un protocolo sanitario con seis ejes:
- Desinfección
- Ventilación
- Sistema de gestión
- Higiene
- Acceso y distancia social
De esta manera, las nuevas reglas ordenan el ingreso a los establecimientos con turno previo, el personal utilizará un equipo de protección y el mobiliario estará ordenado de tal forma que existan dos metros de distancia entre los elementos.
En la entrada se realizará el control de temperatura del staff y de los socios, y en caso de presentar síntomas compatibles con el virus se pondrá en marcha el protocolo para el rescate.
A la vez, se estableció que “se deberán desinfectar las herramientas y equipos de trabajo”, así como también “los espacios de trabajo y atención al público” mediante “un esquema intensificado”.
Los recientes permisos para hacer ejercicios en la Ciudad de 20 a 8 horas y las autorizaciones en puntos del país son indicios de la necesidad de las personas de volver a la actividad física, para mantener la salud y el bien estar. La reapertura de los gimnasios con protocolos sanitarios iría en el mismo sentido.

