El Gobierno nacional acelera la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), la empresa estatal que gestiona las centrales de Embalse, Atucha I y II, en línea con las exigencias del Fondo Monetario Internacional. La venta del 44 % de las acciones busca generar divisas en un contexto de reservas agotadas, pero especialistas advierten que implica una pérdida de soberanía tecnológica y un retroceso estratégico.
En cuanto a la intención de Estados Unidos de apropiarse de la energía nuclear del país, Diego Hurtado, físico y exvicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, sostuvo en LV12 que "más que apropiarse, se trata de frenar el desarrollo nuclear, tanto argentino como brasileño. Pero como Argentina es el país más avanzado, la presión es más intensa".
Volviendo a un par de años atrás, "durante el Gobierno de Alberto Fernández cuando se firmaron varios acuerdos con China y uno tiene que ver con la compra de dos centrales nucleares y ahí vemos como empiezan a aparecer en Argentina de funcionarios norteamericanas para meterle presión al Gobierno para que abandone su pretensión de comprarle tecnología nuclear a China. Desde la llegada de la Libertad Avanza, se ve clarísimo cómo se empiezan a desfinanciar y paralizar los principales proyectos", explicó.
En este sentido, "hay que entender que todo el sector nuclear en la Argentina es muy desarrollado y había varios proyectos en curso muy importantes pero este Gobierno llegó y los paralizó".
Hurtado expresó que no exagera al decir que "el Gobierno está devastando el sector nuclear. No hay ningún objetivo por lo menos vinculado a la política energética".
"En el informe del FMI se presiona para presentar antes de noviembre un plan de privatización de empresas públicas para sostener la restricción fiscal y monetaria. Todo termina en la política financiera y para sostener un dólar que nos cuesta endeudamiento. Este Gobierno está poniendo a todo un país al servicio de la especulación financiera", concluyó.

