La Policía de Israel detuvo ayer a más de 65 personas en el marco de una nueva jornada masiva de movilizaciones contra el proyecto de reforma judicial del primer ministro, Benjamin Netanyahu, que tiene su epicentro en el aeropuerto internacional de Ben Gurion, en Tel Aviv, y las principales autopistas del país.
Horas después de que el Parlamento aprobara en una primera lectura una de las cláusulas más controvertidas del proyecto, sus detractores organizaron el bloqueo de varios puntos estratégicos.
La policía informó de 66 detenidos, la mitad de ellos en Tel Aviv, donde las fuerzas de seguridad desplegaron agentes a caballo y cañones de agua en la céntrica avenida Kaplan para dispersar a los manifestantes, lo que causó varios heridos.
El epicentro de las protestas se trasladó al aeropuerto internacional de Ben Gurion, el más importante del país, donde también se desplazó el jefe de la Policía de Israel, Kobi Shabtai.
El jefe policial dijo que los manifestantes “tienen derecho a protestar” en una zona concreta de las instalaciones, pero aclaró: “Usaremos la fuerza contra cualquiera que use la fuerza contra la Policía”.
“Vine aquí porque el Gobierno destruye totalmente la democracia en Israel”, declaró Eitan Galon, un médico que participó en una protesta en ruta a la salida de Jerusalén. “Continuaremos luchando hasta el final”, agregó.
Estas protestas tienen lugar después de que el Parlamento israelí adoptara en primera lectura una medida para anular la posibilidad de que el poder judicial se pronuncie sobre la “razonabilidad” de las decisiones gubernamentales.
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