“Después de 10 semanas, puedo decir que Israel tiene al primer ejército del mundo en alcanzar la inmunidad colectiva”, declaró a los periodistas el mayor general Itzik Turgeman, jefe de la Dirección de Tecnología y Logística del ejército, según el medio local The Times of Israel.
De acuerdo con Itzik Turgeman, hasta este jueves alrededor del 81% de los militares en Israel recibieron una vacuna contra el coronavirus contrajeron la enfermedad en el pasado o ambas opciones.
El militar sostiene que ese porcentaje le dio a las FDI lo que se conoce como inmunidad colectiva o inmunidad comunitaria, en la que una parte suficientemente grande de una población determinada se encuentra protegida contra una enfermedad que ya no puede propagarse ampliamente dentro de ese grupo. Sin embargo, esa afirmación por el momento no se ha podido verificar y tampoco quedó claro cómo la interacción significativa de los militares con civiles israelíes podría afectar esta inmunidad colectiva.
El director médico de las FDI, el Doctor Alon Glasberg, aseguró que esta inmunidad colectiva permitiría al ejército regresar a operaciones más normales, aunque las tropas aún tendrían que usar mascarillas, respetar la distancia social y cumplir con otras restricciones relacionadas con el coronavirus de acuerdo con la política del gobierno.
“Pero las cosas se parecen mucho más a cómo eran hace un año”, manifestó ante los periodistas, según cita The Times of Israel.
Desde el comienzo de la pandemia de coronavirus, las FDI afirmaron que sus capacidades operativas no se han visto significativamente afectadas por la crisis. Sin embargo, la situación ha afectado la capacidad de los militares para realizar ejercicios con normalidad, lo que ha obligado a las unidades a reducir o incluso cancelar algunos de sus ejercicios en algunos casos.
“Ahora podemos hacer las cosas de manera diferente. Podemos entrenar con mucha más libertad”, añadió Glasberg.
El ejército lanzó su campaña de vacunación a principios de enero y, tras cinco semanas, las tres cuartas partes de todos los soldados de las FDI ya recibieron al menos una dosis de la vacuna.
No fueron obligados explícitamente a vacunarse, pero se los animó enérgicamente a hacerlo. Para inocular a las tropas en todo el país, las FDI instalaron centros de vacunación en varias bases y viajaron directamente a unidades específicas en algunos casos.
Turgeman señaló que debido a la necesidad de mantener las vacunas a temperaturas bajo cero, distribuirlas de manera efectiva fue el aspecto más complicado de esta campaña. “Tenemos motivos para estar orgullosos”, expresó.
Según estadísticas de las FDI, aproximadamente el 8% de los soldados se negó a ser vacunado. Una parte de los que no quisieron recibir las inyecciones fueron mujeres en las primeras etapas del embarazo, mientras que otros por motivaciones ideológicas o políticas, indicó Glasberg.

