El hecho tuvo lugar en las instalaciones del Club Juventud Unida, que se enfrentaba a Independiente en un encuentro que, según relataron testigos, ya se desarrollaba en un clima cargado de tensión. Tras el pitazo final, una gresca entre jugadores escaló rápidamente con la intervención de adultos, desatando momentos de extrema preocupación.
De acuerdo con versiones de personas que se encontraban en el lugar, uno de los padres vinculados al equipo visitante habría mostrado un arma, situación que generó pánico inmediato entre familias, jugadores y dirigentes presentes en el estadio.
Padres del club local aseguraron que, al ser increpado por su accionar, el hombre manifestó que "el arma era legal" y que contaba con la documentación correspondiente.
El episodio fue denunciado ante la Regional Norte, donde ya se formalizó una presentación para que se investigue lo sucedido.
A través de un comunicado oficial, la dirigencia de Juventud Unida expresó su repudio por lo ocurrido y advirtió: "No se puede pasar desapercibida esta situación". Además, remarcaron que el accionar del involucrado "puso en riesgo a toda la comunidad presente" durante la jornada deportiva.