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Estudian compuestos de la cáscara de limón contra enfermedades neurodegenerativas

La Dra. Rosana Chehin dialogó con LV12 sobre un estudio tucumano que busca desarrollar compuestos neuroprotectores a partir de un subproducto del limón.

Un equipo científico tucumano avanza en una investigación que podría abrir nuevas posibilidades en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. El trabajo es encabezado por el Instituto de Medicina Molecular y Celular Aplicada (IMMCA), organismo que depende del CONICET, la Universidad Nacional de Tucumán y el Siprosa, y que actualmente estudia compuestos presentes en determinadas variedades y etapas de maduración del limón tucumano.

En diálogo con LV12, la doctora Rosana Chehin explicó que desde hace más de 15 años trabajan en el estudio de las bases moleculares de enfermedades neurodegenerativas y que recientemente encontraron resultados “muy alentadores” vinculados a extractos obtenidos de la cáscara de limón.

“Nosotros estudiamos cómo detener la muerte neuronal que se produce en enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer”, explicó la investigadora. En ese sentido, detalló que una de las claves del Parkinson es la acumulación tóxica de una proteína llamada alfa-sinucleína, que bajo determinadas condiciones de inflamación y estrés oxidativo termina dañando las neuronas.

A partir de antecedentes científicos internacionales, el grupo comenzó a investigar si algún subproducto derivado del limón podía tener propiedades similares a las encontradas en residuos de la oliva utilizados actualmente en suplementos neuroprotectores comercializados en otros países.

“Se nos ocurrió buscar algo en nuestro principal producto regional, que es el limón. Así empezamos a trabajar junto a la Estación Experimental y encontramos una mezcla de compuestos que logra inhibir esa agregación tóxica, disminuir el estrés oxidativo y reducir procesos inflamatorios”, indicó.

La especialista explicó que el hallazgo no se encuentra en cualquier limón, sino en una variedad específica y en un momento determinado de maduración. Además, señaló que el método de extracción también resulta determinante para obtener los compuestos adecuados.

“Ya pudimos identificar qué variedad, en qué etapa de maduración y con qué proceso de extracción obtenemos resultados muy positivos en el laboratorio”, afirmó.

Chehin destacó además que el objetivo final es transformar un subproducto que actualmente no tiene valor comercial en un potencial nutracéutico con respaldo científico. “Queremos que pueda convertirse en un suplemento con propiedades neuroprotectoras totalmente probadas”, sostuvo.

Sin embargo, aclaró que todavía resta avanzar en distintas etapas de validación científica antes de pensar en una aplicación comercial o terapéutica concreta. “Esto todavía está bajo validación científica, aunque los resultados son tremendamente alentadores”, remarcó.

Consultada sobre si consumir cáscara de limón de manera casera podría generar beneficios similares, la investigadora descartó esa posibilidad. “No lo encontramos en cualquier limón ni en cualquier etapa de maduración. Hay condiciones muy específicas que estamos estudiando”, explicó.

Finalmente, la titular del IMMCA señaló que uno de los próximos desafíos será articular con el sector industrial para escalar el proceso de producción y extracción desarrollado en Tucumán. “Ahora necesitamos avanzar hacia una etapa de producción y comercialización que permita transformar este hallazgo en un producto real”, concluyó.

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