Pasan las horas y mayores detalles aberrantes se suman desde Lules a la investigación por el crimen de la pequeña Rocío Rojas, a sus 4 años de vida. Hasta este sábado al mediodía, 24 horas después de darse a conocer el posible homicidio, el hallazgo de rastros óseos y un diente de leche, además de la confesión tanto de allegados de la familia como de los propios acusados son los datos claves para tratar de esclarecer la causa por parte de la Justicia.
Las versiones que manejan las instituciones oficiales para conocer el destino final de Rocío Rojas son que la menor habría sido abusada sexualmente el pasado martes por la pareja de su madrina, la mujer de 37 años que denunció el jueves la desaparición de la menor en Lules. Aparentemente, Rocío no resistió al abuso y los implicados realizaron maniobras con el cuerpo de la nena, para desmembrarla y ocultar sus restos en diversos puntos.
Un tercer implicado, el yerno de la madrina de Rocío Rojas, estaría implicado por ser quien trasladó a los presuntos asesinos. Para iniciar el descarte del cuerpo, lo quemaron en el asentamiento de San Ramón, en un descampado a unos 5 kilómetros de su domicilio en Lules y al no poder concretar el cometido, intentaron desmembrarla para arrojar las partes del cuerpo en el Río Colorado, en la ruta 301.
Según el medio Periódico Móvil, en el lugar donde primero intentaron desaparecer el cuerpo, los investigadores hallaron pequeños fragmentos de huesos calcinados, una prenda íntima tirada en un basural, que creen pertenecería a la menor y una bolsa con sangre. Además, a los detenidos les podrían imputar el delito de homicidio agravado por ensañamiento por la participación de dos o más personas y por femicidio.

