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Luna: Descubren "trampas de frío" con hielo de hace 1.500 millones de años

Un estudio del Instituto Weizmann de Israel identificó los sitios más prometedores para buscar agua en el Polo Sur de la Luna. Un hallazgo clave para Artemis.

Un estudio del Instituto Weizmann de Israel identificó “trampas de frío” en el polo sur lunar, zonas en sombra permanente con temperaturas extremas.

El hallazgo es clave para las misiones Artemis, que buscan establecer bases y usar el hielo como combustible. Científicos advierten que se trata de un recurso limitado.

Detectaron cráteres profundos donde la temperatura se mantiene por debajo de los -160 °C, lo que permite que el agua se acumule y permanezca sin evaporarse durante millones de años. Cómo se formaron Hace miles de millones de años la Luna tenía mayor inclinación. Con el tiempo se estabilizó y muchos cráteres quedaron en oscuridad permanente, lo que permitió la acumulación continua de hielo.

Para qué sirve El hielo puede utilizarse como agua y también para producir combustible, lo que permitiría usar la Luna como base para misiones espaciales, incluso hacia Marte.

Testimonios de Oded Aharonson del Instituto Weizmann de Ciencia "Descubrimos que cuanto antes una región se volvía sombría, mayor era el área capaz de acumular hielo".

"Esta tendencia sugiere que el agua llegó a la Luna desde una fuente casi continua, como impactos de asteroides o actividad volcánica interna, y no por un único evento catastrófico". "La Luna es un excelente laboratorio para estudiar la historia de nuestro propio planeta y su agua".

A diferencia de la Tierra, la Luna casi no tiene inclinación en su eje. Esto genera que en los polos el Sol nunca "suba" ni "baje"; siempre está cerca del horizonte. Por eso, los cráteres más profundos viven en una sombra perpetua.

Sin embargo, los investigadores descubrieron que esto no siempre fue así. Hace miles de millones de años, la Luna tenía una inclinación mucho mayor que se fue "enderezando" con el tiempo. A medida que el eje se estabilizaba, más y más cráteres quedaron sumergidos en la oscuridad total.

"Descubrimos que cuanto antes una región se volvía sombría, mayor era el área capaz de acumular hielo", explicó Aharonson. "Esta tendencia sugiere que el agua llegó a la Luna desde una fuente casi continua, como impactos de asteroides o actividad volcánica interna, y no por un único evento catastrófico".

Para la exploración espacial, el hielo no es solo agua para beber o regar cultivos en futuras bases. Es, fundamentalmente, energía. Al separar las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno, la Luna podría convertirse en una "estación de servicio" espacial para producir combustible de cohetes, abriendo la puerta a misiones tripuladas hacia Marte.

"La Luna es un excelente laboratorio para estudiar la historia de nuestro propio planeta y su agua", concluyó Aharonson. Con el lanzamiento de Artemis II la semana pasada, la humanidad está más cerca de tocar ese "oro blanco" que ha esperado, congelado en el tiempo, durante más de mil millones de años.

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