Más de 3.800 pueblos de 23 provincias están llamadas a secundar los cinco minutos de paro y concentración silenciosa convocadas para este mediodía en sus plazas. Los impulsores de la iniciativa son las 121 plataformas de la "España Vaciada", que reivindican una acción política inmediata y eficaz que luche contra la despoblación en España, canalizada a través de un pacto de Estado.
La acción de este viernes, "Yo paro por mi pueblo", es la segunda de la "Revuelta de la España vaciada", que en su manifiesto pide a "Gobierno de España, Gobiernos Regionales, instituciones públicas y agentes sociales" que escuchen su mensaje:
¡Queremos un verdadero Pacto de Estado contra la despoblación, contra la desvertebración territorial de España y contra la creciente desigualdad de oportunidades entre ciudadanos españoles!
Y se dirigen directamente a los políticos, ante la inminencia de las Elecciones Generales: "El momento de las buenas intenciones, de las promesas vanas, de las acciones que solo viven en el papel ha quedado definitivamente atrás. Ahora le corresponde al Gobierno de España y a los Gobiernos Autonómicos diseñar y desarrollar una verdadera estrategia a favor de la España Vaciada con actuaciones bien definidas, con presupuestos suficientes y plazos bien marcados y a salvo de los vaivenes políticos de carácter partidista".
Las veteranas plataformas como "Teruel existe" y "Soria ¡ya!" son las impulsoras de la revuelta y ya organizaron una manifestación que hace seis meses reunió a al menos 50.000 personas en Madrid.
La lucha desde la Alcarria
El 53% del territorio de España se encuentra en riesgo de despoblación, según los datos que maneja la comisionada del Gobierno para el Reto Demográfico, Isaura Leal. No es solo que descienda la población: también el envejecimiento de los vecinos y su dispersión territorial. La mitad de los municipios españoles podría desaparecer.
Desde Oter, una pedanía de Cifuentes (Guadalajara) con solo seis habitantes, Natalia Díaz animaba desde TVE a participar en el paro para exigir "incentivos para que la gente venga a trabajar. Pero ¿en qué se puede trabajar aquí? En muy poco. Al menos hay que estimular para que los profesionales que trabajan en las poblaciones colindantes se queden a vivir en los pueblos y no se vayan a vivir a la capital, que es lo que hacen".
Natalia es la secretaria general de la sección de Guadalara de la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica. Sabe que la lucha llevará tiempo, pero cree que no piden tanto para fijar la población rural:
Teruel existe
La redactora de Radio Nacional María Jesús Álvarez ha recorrido este viernes algunos pueblos de la provincia de Teruel, una de las más afectadas por la despoblación. Los vecinos compartían quejas y, sobre todo, desencanto: "la farmacia ha cerrado, el colegio ha cerrado, la Guardia Civil ha cerrado", le cuenta un vecino.
"El autobús a Madrid tarda cinco horas. Es demasiado, yo voy en coche", comentaba otra vecina.
"Pero no nos van a hacer caso. Somos muy pocos, nuestros votos son muy pequeños", afirman, con el miedo de que la repercusión de sus acciones no vaya más allá de las visitas de campaña electoral. Un temor fundado.

