Corbalán señaló que en las redes sociales la protesta estuvo marcada por cuestionamientos al oficialismo, aunque también por un clima de expectativa entre distintos sectores opositores. “Se vivió con críticas al Gobierno, fue un punto débil que intentaba recuperarse después del caso Adorni. Fue una marcha donde primó cierto entusiasmo dentro del contexto de reclamo, lo cual le dio a la movilización cierto halo de expectativa para una oposición que vimos sumándose al reclamo”.
Para el analista, la universidad aparece hoy como uno de los pocos temas con capacidad de movilización masiva y con un reclamo que logra trascender espacios políticos. “Es uno de los pocos temas que hoy expresa una movilización masiva en Argentina, lo cual es interesante porque es un problema para el Gobierno; pero también se hace eco en la dirigencia en general que hoy no logra movilizarse con reclamos genuinos, a diferencia de este que sí lo es”.
Corbalán consideró además que, pese a las discusiones sobre el sistema universitario y sus falencias, el reclamo docente mantiene legitimidad por la realidad económica que atraviesa el sector. “Es muy ceñido el reclamo, tiene connotaciones; aun siendo crítico de todos los dirigentes que están vinculados al mundo universitario, la deficiencia de la educación superior; todos los cuestionamientos que podríamos hacer se chocan con la realidad de los docentes, que como muchos otros argentinos, están ganando cada vez menos y acá me parece que hay una chicana que no comparto, esto de equiparar al docente con un trabajador común cuando sabemos que la educación está por encima y es uno de los valores más importantes que tiene la sociedad argentina, deberían ser trabajadores de élite sin embargo están en situación de precarización”.
Por último, el especialista destacó que la demanda por financiamiento universitario dominó la conversación digital y generó un clima de respaldo entre distintos sectores sociales. “La palabra financiación sonó de manera constante, es interesante ver que la movilización despertó un diálogo positivo y celebratorio por el hecho de haber conseguido el apoyo de otros sectores, así que la crítica al Gobierno fue tangencial porque fue más que nada una suerte de reclamo compartido por varios sectores; más allá de la crítica hubo satisfacción de haber encontrado un sendero común de distintos sectores para movilizarse en torno a la universidad”.