Este miércoles la Iglesia Católica dio inicio a la Cuaresma con la celebración del Miércoles de Ceniza, un tiempo litúrgico de preparación espiritual que culmina en la Pascua, la fiesta más importante para los fieles.
En diálogo con LV12, el padre Roberto Espeche, de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, explicó el significado de esta jornada que marca el comienzo de un camino de 40 días de reflexión y conversión. “Hasta ayer estábamos en el tiempo ordinario. Ahora comienza un tiempo nuevo, la Santa Cuaresma, un camino corto pero intenso hacia la Pascua”, señaló.
El sacerdote destacó que la Cuaresma es un tiempo de penitencia, entendido como una oportunidad para enmendar errores y acercarse a Dios. “Alguna vez el hombre tiene que hacer penitencia ante Dios. Es un tiempo para reconciliarse, para reconocer errores y volver al Señor, que es misericordioso y bondadoso”, expresó.
En ese sentido, remarcó que no se trata de una obligación impuesta, sino de una necesidad espiritual: “Hacer penitencia, sacrificio y mortificación es una necesidad para el hombre. Siempre hay que ofrecer algo y tener el corazón abierto ante Dios”.
Como parte de las prácticas tradicionales, el Miércoles de Ceniza se vive con ayuno y oración, además de la abstinencia de carne, que también se mantiene los viernes de Cuaresma. “Las cosas por amor a Dios se hacen con sacrificio. Privarse voluntariamente de algo que la Iglesia propone es parte de este camino espiritual”, explicó Espeche.
Durante la jornada se celebra la Santa Misa con la tradicional imposición de la ceniza en la frente de los fieles. En la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, la misa será a las 20 horas, horario que se mantendrá hasta fines de abril. “La ceniza nos recuerda que somos mortales, que estamos de paso en este mundo. Nos recuerda nuestra condición de criaturas ante Dios”, afirmó el sacerdote.
Consultado sobre el contexto social y económico que atraviesa el país, el padre señaló que muchas personas se acercan a la Iglesia buscando consuelo y esperanza. “La gente tiene necesidad del Señor. El mundo ofrece muchas cosas, pero no da lo que Dios da. Muchos buscan reconciliarse, confesarse, encontrar paz”, sostuvo.
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