El mandatario arribó alrededor de las 8:50 junto a la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y las principales figuras de su Gabinete, con quienes fue caminando desde la Casa Rosada. En contraste, Villarruel llegó sola a las 8:45 e ingresó a la Catedral antes que el Presidente.
Milei fue recibido por el arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y otras autoridades eclesiásticas. Mientras avanzaba por el pasillo central de la Catedral hacia el asiento que tenía reservado en primera fila, saludó calurosamente a varios colaboradores e invitados que ya estaban en los bancos.
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En un momento se detuvo para abrazar al diputado libertario José Luis Espert, a cuya izquierda se encontraba Jorge Macri. Sin embargo, cuando el jefe de Gobierno porteño le extendió la mano para saludarlo, el Presidente se dio media vuelta y siguió caminando sin hacer ni siquiera contacto visual.
Lo mismo ocurrió con Villarruel, que se encontraba justo al lado y no recibió tampoco ningún gesto de reconocimiento. La titular del Senado no pareció inmutarse y saludó a monseñor García Cuerva, quien avanzaba detrás de Milei y también estrechó la mano de Macri.