La acción se concretó en el marco de una iniciativa impulsada por el MPF destinada a devolver a la comunidad bienes recuperados en investigaciones penales. La cocina comunitaria Santa Ropsa asiste diariamente a más de 70 personas de una zona vulnerable.
El Ministerio Público Fiscal, a través de su Equipo de Coordinación de Políticas Reparatorias y bajo el lema “Ayudemos a los que ayudan”, realizó una nueva entrega de bienes recuperados del delito a una institución que cumple una importante función social en el sur de la provincia.
En esta oportunidad, la beneficiaria fue la Cocina Comunitaria Santa Rosa, ubicada sobre la ruta nacional 38, kilómetro 724, en Aguilares. La entrega incluyó un freezer, sillas, mesas, ollas y distintos elementos de bazar que serán destinados al fortalecimiento de las actividades que allí se desarrollan diariamente.
La gestión fue articulada por la Unidad Fiscal de Decisión Temprana y la Oficina de Conciliación de Monteros, en el marco de un programa institucional que busca que los bienes recuperados en procesos penales regresen a la sociedad a través de organizaciones que brindan servicios esenciales a sus comunidades.
La Cocina Comunitaria Santa Rosa constituye un espacio de referencia para los vecinos de la zona, caracterizada por altos niveles de vulnerabilidad social. Actualmente, brinda contención alimentaria a más de 70 personas de Aguilares y localidades cercanas.
El impacto de la ayuda
Rosa Mercedes Roldán, referente de la cocina comunitaria, destacó la importancia de los elementos recibidos. “Ahora con el freezer vamos a poder tener la carne y el pollo. Antes debíamos repartirla para que se la llevaran a sus casas y la tuvieran resguardada, porque de otra manera se echaba a perder. Acá no podemos comprar las cosas día a día porque sale más caro”, explicó.
La mujer también recordó las consecuencias de las inundaciones que afectaron al barrio. “Ahora recién estamos volviendo a la normalidad después de la inundación catastrófica que sufrimos el pasado 4 de abril. En mi casa el agua llegó a 1,30 metros de altura y en otras fue mucho más. No tuvimos ayuda de nadie; nos ayudamos entre los vecinos”, señaló.
Asimismo, expresó su agradecimiento al MPF: “Ahora podemos tener lo que necesitamos: el freezer, las ollas y los utensilios de cocina, todas cosas que perdimos durante la inundación. La experiencia de trabajar juntos nos abre nuevos caminos porque sabemos que vamos a ser más escuchados. El Ministerio entendió nuestra situación y nos atendió muy rápido, haciéndonos todo muy fácil. Estamos muy felices por lo que nos brindaron”.
Por su parte, Rita Cerrano, integrante de la organización, explicó cómo funciona el espacio comunitario. “Participamos 15 familias, organizadas en grupos de tres personas por día para cocinar. En total somos 73 personas, entre adultos y niños. Cocinamos de lunes a viernes; llegamos a las ocho de la mañana y al mediodía se entregan las viandas para que cada familia retire su comida”.
Finalmente, remarcó: “En las inundaciones perdimos todo. Con toda esta ayuda volvemos a tener la cocina en condiciones”.

