Benjamín Nieva, secretario de Movilidad Urbana, explicó al medio La Gaceta que la decisión responde a reclamos de los pasajeros recibidos a través del Centro de Monitoreo de la Movilidad Urbana y la Dirección de Respuesta Rápida del municipio. “Cuando llega un reclamo, lo atendemos, absorbemos la información y nos comunicamos con los empresarios para que puedan presentar su descargo. Si corresponde, se aplican las sanciones previstas en la ordenanza”, indicó.
El funcionario destacó que la restricción no es un detalle menor: “El reclamo de la gente nos obliga a actuar. La música a alto volumen puede distraer al chófer y afectar la seguridad vial, además de perturbar al pasajero que se desplaza”. Las sanciones, según los artículos 46 y 51 de la ordenanza 400, van desde 2.000 hasta 100.000 boletos al precio de venta al público, según la infracción.
Nieva agregó que, más allá del tema de la música, los reclamos de los vecinos suelen concentrarse en la frecuencia de los colectivos, el estado de las unidades y el comportamiento de los choferes. “Colocamos códigos QR en cada unidad y en las paradas para que los usuarios puedan hacer reclamos o sugerencias. Luego, nos ocupamos de que lleguen a los empresarios”, explicó.
El secretario también se refirió a otras medidas de movilidad, como la seguridad de los ciclistas y el desarrollo de nuevas ciclovías. “Estamos trabajando en conjunto con la Asociación MetaBici y la Secretaría de Obras Públicas para delinear recorridos seguros. Una vez aprobado el proyecto, se implementarán las primeras fases, por ejemplo, en el parque 9 de Julio”, anticipó.
Finalmente, Nieva reflexionó sobre el respeto en el espacio público: “No se trata solo de colectivos. La música a alto volumen, tirar basura o faltarle el respeto al prójimo son acciones que se han normalizado en nuestra sociedad. Queremos recuperar la convivencia y el respeto mutuo en la ciudad”.
FUENTE: La Gaceta