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Transforman un órgano y lo vuelven compatible para todos los grupos sanguineos

Un experimento en humanos mostró que un riñón modificado con enzimas puede evitar el rechazo inmunológico inmediato. El hallazgo abre la puerta a ampliar el uso de órganos disponibles para trasplantes.

En los últimos años, la investigación en medicina de trasplantes se enfocó en reducir uno de los principales obstáculos: la incompatibilidad entre donante y receptor. La diferencia de grupos sanguíneos puede limitar el acceso a órganos y prolongar las listas de espera.

Ante este desafío, varios equipos científicos desarrollan estrategias que permitan ampliar la cantidad de órganos disponibles y mejorar la compatibilidad inmunológica. Entre las alternativas más prometedoras se encuentra la modificación biológica de órganos antes del trasplante.

Este enfoque busca actuar directamente sobre el órgano donado, en lugar de someter al paciente a tratamientos complejos para evitar el rechazo.

En ese contexto, un reciente avance científico demostró que es posible transformar un órgano para que sea compatible con un mayor número de receptores.

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, logró modificar un riñón para que se adaptara a un tipo sanguíneo universal. La investigación, publicada en la revista científica Nature Biomedical Engineering, documenta el trasplante experimental del órgano del grupo sanguíneo A al tipo O mediante enzimas especialmente diseñadas para este fin.

El procedimiento se llevó a cabo en un modelo clínico controlado utilizando un receptor con muerte cerebral, con autorización familiar, lo que permitió observar la respuesta inmunológica del organismo sin poner en riesgo la vida de un paciente. Durante dos días, el riñón trasplantado funcionó sin signos de rechazo hiperagudo, una reacción inmunitaria rápida que suele destruir órganos incompatibles en cuestión de minutos.

Según explicó el investigador Stephen Withers, uno de los responsables del desarrollo de las enzimas, este experimento permitió observar por primera vez cómo responde el cuerpo humano a un órgano transformado de esta manera. De acuerdo con el científico, la experiencia aporta información valiosa para mejorar los resultados a largo plazo y avanzar hacia futuros ensayos clínicos.

El proyecto es el resultado de más de una década de trabajo científico. A comienzos de la década de 2010, el equipo de investigación se concentró en generar sangre universal para transfusiones mediante la eliminación de los azúcares que determinan los grupos sanguíneos. Esos mismos azúcares, conocidos como antígenos, también se encuentran en los vasos sanguíneos de los órganos y son los responsables de activar el sistema inmunológico cuando existe incompatibilidad.

Los pacientes con grupo sanguíneo O representan más de la mitad de las listas de espera para trasplantes de riñón, pero solo pueden recibir órganos del mismo tipo. Debido a esta limitación, suelen esperar entre dos y cuatro años más que otros pacientes, y en muchos casos fallecen antes de recibir un órgano compatible.

El nuevo enfoque propone modificar el órgano donado en lugar de alterar el sistema inmunitario del receptor. Tradicionalmente, los procedimientos para superar incompatibilidades requieren tratamientos prolongados para eliminar anticuerpos y suprimir la respuesta inmune, además de depender de donantes vivos. En cambio, la técnica enzimática podría permitir utilizar órganos de donantes fallecidos que antes no eran compatibles.

El avance fue posible gracias al descubrimiento de enzimas capaces de eliminar el antígeno que define el grupo sanguíneo A, transformándolo en tipo O. Estas enzimas actúan como herramientas moleculares que retiran la “etiqueta” biológica que el sistema inmunitario identifica como extraña.

Las pruebas previas incluyeron experimentos con sangre, pulmones y riñones fuera del cuerpo humano, realizados en colaboración con distintos centros de investigación. El paso decisivo fue comprobar si un órgano modificado de esta manera podía funcionar dentro de un organismo humano.

Aunque el estudio representa un progreso significativo, los especialistas señalan que todavía se requieren más investigaciones y la aprobación de ensayos clínicos formales. En ese proceso participará la empresa biotecnológica Avivo Biomedical, encargada de impulsar el desarrollo de esta tecnología para su aplicación en trasplantes y en la producción de sangre universal para transfusiones.

De confirmarse su eficacia en estudios futuros, este enfoque podría transformar la medicina de trasplantes, ampliando la disponibilidad de órganos y reduciendo los tiempos de espera para miles de pacientes en todo el mundo.

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