El más largo, del 13 al 23 de abril, será el que le llevará tras las huellas de San Agustín en Argelia (Argel y Annaba); luego a África Central, en Camerún (Yaundé, Bamenda y Duala); en Angola (Luanda, Muxima y Saurimo) y, por último, en Guinea Ecuatorial (Malabo, Mongomo y Bata).
La paz también será uno de los objetivos: León XIV se desplazará a la región anglófona del norte de Camerún, donde desde hace diez años se libra una guerra civil entre las fuerzas armadas regulares y los independentistas. La última etapa es Guinea Ecuatorial, el único país africano hispanohablante. Una peregrinación que, por su duración, se acerca a la que realizó en África en 1985 san Juan Pablo II, con siete países visitados en once días.
Los viajes al extranjero de la primera mitad de 2026 se inaugurarán con una visita relámpago de un día al Principado de Mónaco, prevista para el 28 de marzo, en vísperas de la Semana Santa. León ha querido responder positivamente a las repetidas invitaciones que las autoridades monegascas hicieron primero al Papa Francisco y luego a él.
Por último, del 6 al 12 de junio, León visitará España: la capital, Madrid, y luego Barcelona, para inaugurar la nueva y más alta torre de la Sagrada Familia, la monumental basílica que ha rediseñado el horizonte de la ciudad catalana. La visita coincide con el centenario de la muerte del genial arquitecto que «soñó» la basílica y comenzó a construirla, Antoni Gaudí, declarado el año pasado venerable Siervo de Dios.
A través de estos tres viajes, el obispo de Roma tendrá la oportunidad de conocer los más diversos tipos de países y situaciones, pasando de una nación musulmana donde los cristianos son una pequeña minoría y semilla de fraternidad, como Argelia, a países de mayoría cristiana situados en el corazón del continente africano, con sus problemas y su testimonio de fe gozosa. Hará una breve visita al segundo país más pequeño del mundo después de la Ciudad del Vaticano, situado en la Costa Azul, y luego se dirigirá a un gran país europeo, España, cuya identidad ha sido forjada por la fe cristiana, pero que se ve afectada por la secularización. Y concluirá el viaje en las Islas Canarias, una de las principales rutas migratorias de África a Europa, con decenas de miles de llegadas cada año.