Considerado uno de los mejores guitarristas del rock nacional y de la historia de la música (si lo dijo B.B. King, falso no será), hoy se cumplen 16 años de aquel 25 de febrero de 2005 donde, en la localidad bonaerense de Luján, Pappo falleció por un accidente de tráfico a sus 54 años en la Ruta 5.
Sin embargo, Pappo todavía vive. En su música, en su arte, en sus declaraciones, en su obra y, por supuesto, en su legado, el cual, año tras año, su valor se vuelva cada vez más preciado. En esta nota te dejamos diez temas infaltables para recordar al enorme Pappo Napolitano el día de hoy.
1- Que sea rock
2- Un viejo Blues
3- El viejo
4 - Mi vieja
5- Juntos a la par
6- Sube a mi voiture
7- Sucio y Desprolijo
8 - Ruta 66
9- El forastero
10- El tren de las 16
Adiós a un maestro del Blues
Casi en un abrir y cerrar de ojos, cuando nadie lo esperaba y mientras disfrutaba de un nuevo gran momento en su vida. Pappo murió la madrugada del 25 de febrero de 2005 con apenas 54 años y en un instante se evaporaron montones de sueños.
Eran tiempos marcados por Buscando un amor (2003), un disco que por peso específico y ambición se transformó en la cabeza de playa para relanzar su carrera. Pero no puedo ser. Aquella madrugada de febrero en la ruta 5, su moto, el pavimento y un auto le pusieron fin a sus aventuras. Ese mismo día se abrió un agujero enorme en los corazones de los fans y de una escena que nunca encontrará a nadie igual. Pero su legado sigue vivo, al alcance de cualquier púa, play, clic o el soporte musical que les siga.
La carrera de Pappo fue intensa, sinuosa e irregular. Con marchas y contramarchas, cambios de formaciones y proyectos. Declaraciones destempladas, algún destrato hacia su propia obra, y una relación con la industria que muchas veces le jugó en contra. Lo que el Carpo jamás cambió fue su idiosincrasia. Su pasión por el blues, el rock y el heavy metal –que en más de un sentido son parte de lo mismo– se mantuvo inalterable. Nunca apostó a las modas.
Pappo era una persona simple. No tenía formación académica ni le gustaban las impostaciones. Pero tenía una gran curiosidad y compromiso para hacer realidad lo que estaba buscando. Abrazó el blues y el rock casi la primera vez que los escuchó. Cultivaba el arte de conseguir vinilos vía amigos y/o azafatas y así comenzó a seguir cada detalle de B.B. King, Muddy Waters, Albert Lee, Jimi Hendrix, Peter Green y Tony Iommi, entre otros. Los estudió y comprendió como pocos. Esa voracidad y capacidad de asimilación hizo que se ganara diversos lugares en la inquieta escena local de fines los años '60.

