"El perro se adquirió con aportes de ambas partes. Eso es una de las cuestiones que van a debatir las partes en la audiencia", indicó Meza Fournier.
Y agregó: "No es lo mismo si usted y un socio deciden comprar caballos y luego se disputan la propiedad de las crías. El sistema judicial tiene que tener establecidas las normas aplicables. En este caso va a ser la división de sociedad".
Si bien aún no define la situación de fondo sobre custodia y derechos, la jueza Luisa Carolina Macarriein reconoció al perro Pope como "sujeto sintiente" y no como una cosa, disponiendo un esquema para que la mujer que lo adoptó pueda visitarlo y recrear el vínculo materno-filial que existía.
La letrada explicó además que "cuando una pareja no se casa, no tiene los mismos derechos que una que sí lo hace sobre lo que adquieran juntos. A eso se le llama división de sociedad de hecho y se trata en régimen de familia".
"El caso de Pope es una actitud meramente afectiva, no comercial. Es la primera medida cautelar de estas características en el país que no se da en un divorcio", remarcó.
"Es un importante avance en derechos de los animales no humanos y refleja el cambio de paradigma sobre las relaciones en la llamada 'familia interespecie'", expresó Meza Fournier.
Y concluyó: "La resolución judicial sienta un precedente histórico en el país y abre camino a regular este tipo de situaciones derivadas de separaciones, poniendo por encima la consideración ética de que los animales son seres que sufren, gozan y establecen afectos".
Y ante la pregunta sobre qué ocurriría si Pope tiene crías, Meza Fournier respondió: "Todo va a depender de las circunstancias del hecho, quiénes se estén disputando la propiedad de esos nuevos cachorros para definir el régimen aplicable".
FUENTE: www.radiosudamericana.com