En diálogo con LV12 Radio Independencia, la médica veterinaria Roxana Ortiz Mena, directora de Ganadería y Alimentos, brindó detalles sobre el potencial de la producción porcina en Tucumán, los avances alcanzados en los últimos años y las perspectivas hacia el futuro.
“Recibimos al director nacional de Producción Porcina, ingeniero Eduardo Terrado, con quien compartimos estrategias y analizamos los principales puntos que necesita trabajar la provincia de Tucumán. Nos presentó un informe elaborado por Nación, enfocado en generar estadísticas confiables que sirvan como base para planificar acciones y diagramar estrategias que permitan potenciar la producción porcina en Tucumán”, explicó Ortiz Mena.
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Avances y fortalezas de la producción porcina en Tucumán
Respecto al crecimiento del sector, la funcionaria detalló: “Básicamente Tucumán se comporta muy parecido a la Argentina: hay un crecimiento, un aumento del consumo y una mejora genética. La provincia cuenta con beneficios agroecológicos en cuanto al territorio, ya que tenemos disponibilidad de alimentos que otras provincias no poseen. Podemos producir nuestro propio alimento para los productores, sin necesidad de traerlo de otros lugares”.
La carne porcina, que en el pasado arrastraba ciertos prejuicios, logró revertir su imagen en los últimos años. “Las condiciones sanitarias son muy favorables y otro punto a valorar es la demanda creciente de la población tucumana por el consumo de carne porcina. A esto se suma la mejora genética incorporada por los productores, que eleva significativamente la calidad de la carne”, subrayó.
Una carne más saludable
Ortiz Mena también se refirió a los cambios en la percepción de los consumidores: “Tanto el argentino como el tucumano no se ven afectados por estas condiciones y, en cambio, valoran principalmente el precio, porque nuestra economía está muy marcada por el bolsillo. También es importante desmitificar prejuicios sanitarios. Hoy existe un mejor control sobre las enfermedades y, además, la mejora genética modificó la composición química de la carne porcina, reduciendo las grasas que antes generaban temor. Durante años se creyó que aumentaba el colesterol, pero los avances científicos demostraron lo contrario: la carne porcina es totalmente saludable”.
Regiones productivas
La producción porcina se concentra en distintas zonas de la provincia. “Tenemos mucho en la parte de Río Chico, Lules, La Cocha, donde existen varias granjas importantes, sobre todo en Río Chico, con un número de madres significativo. Se trata de pocos productores de gran escala, con establecimientos que superan las 500 madres. En el municipio de Simoca, en cambio, se concentra un mayor número de pequeños productores”, precisó.
Actualmente, la provincia cuenta con unas 2.000 madres productoras, consideradas la unidad básica de producción de lechones, que luego son los futuros capones destinados a faena.
Producción y demanda
La directora reconoció que la producción local todavía no alcanza a cubrir la demanda: “Es justamente uno de los puntos en los que queremos trabajar. Los frigoríficos de la provincia, que hoy son seis y todos de categoría B (tránsito provincial), no llegan a cubrir la demanda porque también abastecen a establecimientos de provincias vecinas como Salta, Santiago del Estero y Jujuy”.
En esa línea, explicó que a Tucumán ingresan animales desde otras provincias para completar el abastecimiento: “Ingresan muchos animales de Santiago del Estero que se faenan acá para poder compensar la demanda. También llegan de Catamarca, que cuenta con grandes granjas. Lo que queremos es ayudar al productor tucumano a elevar su producción para que pueda abastecer mejor el stock y el consumo interno”.
El desafío de contar con datos certeros
Finalmente, Ortiz Mena se refirió a la necesidad de mejorar los registros: “En números oficiales, según el Registro de Producciones, figuran unos 950 productores, de los cuales serían reales unos 150. Nación está trabajando para depurar esos registros y ver cuáles siguen activos, cuáles cayeron y por qué dejaron de producir. La idea es contar con una base de datos confiable para entender qué les falta a esos productores y cómo ayudarlos a volver a la actividad. Necesitamos valores certeros para poder tomar acciones”, concluyó.