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Una mirada psicológica sobre el abandono de un proyecto personal

La renuncia de un presidente puede llevar a la toma de decisiones impulsivas o saboteadoras debido a sentimientos de orgullo herido, rencor o desilusión.

El abandono de un proyecto personal, es una expresión emocional del miedo, o la tristeza o la ira, aparece un estado de frustración, que a posterior puede tener emociones secundarias como el sentimiento de culpa, el exceso del orgullo o la vergüenza.

Este fenómeno, se considera una renuncia psicológica, que ya estaba pensada pero no decidida, y como todo proceso de renunciamiento a una función, empieza una huida escalonada, a través del contrato de confianza entre las partes, que esta roto, donde una de esas partes, aparecen reacciones y comportamientos que llevan a la evitación de sus tareas, sus compromisos y responsabilidades. El riesgo de una persona que se anticipa a renunciar, causa la terminalidad de la capacidad creativa, la actitud colaborativa, el esfuerzo de superación, la actitud al cumplimiento de las tareas y el carisma para el trabajo en equipo, con una dificultad que lo lleva a un estado de resentimiento, y un ambivalencia emocional en su conducta, por las constantes rumiaciones de pensamientos negativos.

El llegar a lo máximo de una carrera, como es el caso de presidente, y luego renunciar a una continuidad en el cargo, puede ocasionar que se tomen decisiones que implique sabotear a quienes les pidieron que se convierta para eso, puede actuar en un orgullo mezclado con un rencor y una desilusión que lleva a una tristeza, o una impulsividad.

Que puede pasar a 6 meses para una elección general, y 8 meses para una entrega de su cargo? para que una sociedad puede tener un patrón emocional colectiva más estable, con menos violencia y disfuncionalidad, es necesario la aparición de acuerdos políticos, jurídicos, económicos, culturales y sociales, para destrabar este proceso complejo multicausal que lleva a un problema crónico sin adecuada solución.

Cuando no se ejerce el poder, no hay fe en el grupo, un ejemplo es ver como los fieles van a adorar a un santo, con la esperanza de lograr un cambio que le quite la angustia que no pueden soportar, si este santo deja de tener ese poder o los abandona, los fieles entran en un descreimiento generalizado, capaz de buscar otra deidad, que solucione su angustia sin importar el precio a pagar, y esto en política, implica a elegir sin importar las consecuencias a largo plazo.

Otro ejemplo, de la frustración es cuando alcanzamos un empleo, y comienza a tener problemas de convivencia con el superior, cansado el empleado, decide renunciar y anticipa al jefe que se va, pero le pide tiempo, ya sea para pagar deudas o concluir su tarea. El jefe como sabe que se va, y no tiene quien lo reemplace, o el que esta no le convence para cubrir el puesto de vacancia, lo aísla, por la desconfianza, si está convencido que es la mejor decisión, de esperar un mes ,mas el desaliento, la impotencia y la frustración del empleado, comienza a realizar acciones de boicotear lo construido.

¿Entonces en un país, donde el jefe (presidente) dice que tiene otro jefe, entonces cual es su superior? será el partido, la población, el círculo rojo económico, o un país extranjero? SI vemos al país como aquel paciente vulnerable, que esta en una situación límite, se debe trabajar en buscar elementos que nos brinden la contención y protección necesaria para salir del riesgo, y luego trabajar en la búsqueda de una autonomía que lo lleve a recuperar el placer, que es aquello que vivir sin angustia, pero antes, es necesario que los hijos, que no se tolera entre si, actúen con responsabilidad y exista el dialogo entre los mismos, para poder atender a la demanda.

*Artículo de opinión escrito por el psicólogo Roberto Gonzalez Marchetti Presidente de Feput. Ex presidente Colegio de Psicólogos

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