El recital que Coldplay brindó en Boston quedará para siempre grabado en la memoria de Andy Byron, el CEO de Astronomer que fue enfocado en pleno show mientras bailaba y abrazaba a Kristin Cabot, la directora de personal de su empresa. Muertos de vergüenza, atrapados in fraganti, intentaron salirse del cuadro, cuando la kiss cam los colocó en primer plano frente a miles de personas. Gracias a las redes, sin embargo, el asunto no quedó ahí: sus reacciones generaron revuelo, el video se volvió viral y cada quien pudo opinar al respecto. Así, en el entorno digital, los miles de espectadores se transformaron en millones.
Las especulaciones en torno a qué relación unía a Byron y Cabot alimentó el morbo. ¿De qué buscaban esconderse? ¿Tenían familia? ¿Dónde queda la ética? ¿Cuáles son los límites entre lo público y lo privado? ¿Cómo proceder ante juicios y cancelaciones en tiempo real?
¿Qué es lícito y qué no?
"Internet, redes y plataformas es un escenario que tiene 20 años y para la historia de la comunicación es bastante nuevo aunque ya tiene algunas narrativas y formas de ser habitado. Lo importante es pensar en este caso si se corre lo límite de lo público, lo privado y lo íntimo que ponemos cada uno de nosotros en lo que mostramos", analizó en Continental, Leonardo Murolo, doctor en comunicación.
Sobre lo del recital de Coldplay, dijo: "acá sucedió un caso de ser hiperfilmado e hiperregistrado en espacio público y uno puede decir si estamos en ese espacio no hay contravención pero a la vez queremos ocultar la actividad de esas prácticas".
¿Hay privacidad?
El protagonista de esta historia expresó que eso pertenece a su privacidad y en este sentido, el experto en cultura pop, sostuvo que "la legislación podría decir algo sobre esto, sobre la propia imagen y las dimensiones éticas de filmar los rostros de las personas". Después "está la mirada comunicacional que va a posar la mirada en los sentidos, en las representaciones sociales y aquí hay una práctica super interesante: si voy a un espacio público a desarrollar determinada actividad, en este caso un acuerdo entre parejas de la monogamia y la no monogamia, quizá no sería el lugar pertinente hacerla en un escenario masivo. No es que no tengan derecho a hacerlo, pero hay que tener resguardos".
Por último, indicó que "muchas veces pedidos cámaras para nuestra seguridad y estamos entregando parte de lo privado y lo íntimo. Es una persecución consentida". Después está esto que es mínimo, "donde vemos las consecuencias por sobre nuestras vidas".

