"Estamos listos para iniciar un diálogo con Rusia. A nadie le interesa que haya un conflicto armado", señaló el secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg. Pero aclaró que "estamos preparados para lo peor".
"Si Rusia vuelve a usar la fuerza contra Ucrania, tendrá que pagar un alto precio, con sanciones económicas y políticas", dijo Stoltenberg.
El ex primer ministro noruego aseguró que la OTAN brindará "apoyo a Ucrania para apoyar su derecho a la autodefensa". "En caso de agresión, la OTAN enviará más fuerzas", subrayó Stoltenberg.
Según el funcionario, Moscú puede tener en mente no solo una invasión militar, sino también otros tipos de agresiones.
"Operaciones encubiertas, sabotaje, golpes de estado y ciberataques graves", dijo. "Estamos listos para reaccionar ante esto también".
Diálogo
En una reunión el miércoles en París, emisarios ucranianos y rusos, acompañados por alemanes y franceses, se comprometieron a un “respeto incondicional del alto el fuego” decretado en la zona y se emplazaron a una nueva reunión a principios de febrero.
Celebrado como una “buena noticia” por la diplomacia ucraniana, este anuncio se vio ensombrecido por las declaraciones el principal representante de los rebeldes prorrusos, Denis Pushilin, al frente del bastión rebelde de Donetsk, que solicitó a Moscú armamento moderno para poder hacer frente a las fuerzas de Kiev.
Por su lado, el ministro ucraniano de Exteriores, Dmitro Kuleba, aprovechó una visita a Dinamarca para reclamar nuevamente más ayuda financiera y armamentista. “Una Ucrania fuerte es la mejor medida de disuasión” ante Moscú, afirmó.
Reforzando la sensación de una deflagración inminente, Washington pidió el miércoles a sus ciudadanos que “contemplen marchar ahora” para no verse atrapados en una zona de conflicto.

