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"El receso escolar, no alivia problemas en la salud mental en los adolescentes"

Roberto Gonzáles Marchetti advierte sobre la necesidad de modernizar los servicios y priorizar la inversión en infraestructura sanitaria.

La escuela, es un lugar de formación educativa, y de detección de problemáticas en los adolescentes, donde algunas Intervenciones tuvieron éxito, y otras terminaron en fracaso, o directamente no hubo, y ambas provocaron situaciones de alto riesgo.

Las causas de las problemáticas en la salud mental, son variadas, para explicar por qué existen demandas de atención, en depresión, consumo problemático de alcohol, en consumo excesivo de pantallas, ideación suicida, bullying, autolesiones, trastornos emocionales y violencias, que pueden ser por la misma transición del desarrollo de su personalidad, el temperamento, factores de estrés psico social, ambiente disfuncional en el entorno familiar, entorno en pares, abusos contra la integridad y ausencias de contención por parte de adultos encargados, entre otros más.

La finalidad de clases, más allá de pasar de curso o continuar rindiendo, es en paralelo a la problemática que transitaron en todo el año, en vacaciones puede mantenerse o aumentar más el riesgo, porque pasa a ser invisible ante los ojos de su entorno, que actúa como un disparador o de mantenimiento de conductas disfuncionales, por la exposición a situaciones de estrés prolongado, repetición de conductas desadaptativas y fallas en la regulación emocional, y de la conducta.

Puede ocurrir que adolescentes para evitar ese contexto percibo con malestar, deambulen en la búsqueda de otros contextos, que pueden ser de riesgos, o aislarse en la soledad, conviviendo con el sentimiento de vacío.

A veces esos contextos que buscan pueden ser elegidos como de transición, hasta lograr uno estable, pueden frustrarse por no lograrlo, y caen en depresiones por la frustración misma.

Pero qUE pasa con el adulto, que convive y no registra esas señales? Puede existir una crianza negligente a las necesidades emocionales básicas, puede existir padres desbordados igual que el adolescente, o adultos cómplices y/o responsables de la causa del malestar. Podemos tener padres, que también tienen fallas en poder regular sus emociones.

El no contar con un entorno que pueda visibilizar esos comportamientos, el adolescente en su propia inmadurez no mide las consecuencias de sus actos, que pueden ser hostiles, y afectar el desarrollo sexual, causar embarazos no planificados, consumos excesivos, autolesiones y problemas en el control de impulsos, con respuesta ante ese malestar. Incluido terminar las vacaciones, a partir del exceso de alcohol del famoso UPD (Último Primer Día).

Sabemos lo complicado de conseguir turnos en el sistema público, aun así, podemos hacer algo, como ofrecer solidaridad y empatía, mostrar interés x la seguridad, y alentar prácticas de bajos riesgos.

Los adultos estamos llamados a ser empáticos con el adolescente, que es vecino, sobrinos, ahijados, hijos de amistades y hasta aquel transita por las calles del barrio.

Son meses de exposición a situaciones de estrés, que viene y padecen, aún con la posibilidad que pueda ir de vacaciones con amigos, porque en esta paradoja de facilitar la felicidad, a cambio de riesgos, o prohibir por miedo. Debemos fomentar crear conductas que impliquen responsabilidades y de autocuidados, contra una cultura que promueven el logro de placer sin importar el costo, llevando al exceso, sin límites, en una acción que trae consecuencias dramáticas para todo su entorno.

Son meses de acompañar, ese crecimiento, en la prevención, en promover nuevas conductas de autocuidado, con participación más solidaria, para llegar a la meta que puedan transitar este periodo de vacaciones sin consecuencias nocivas para toda su vida.

*Psicólogo Roberto González Marchetti. MP1460. Sub director de prevención de las adicciones en Banda del Rio Salí y ex presidente de Feput

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