Cuando el mundo San Martín parecía que no podía meter la cabeza en otra cosa que no sea la lucha por el ascenso, a tan solo tres partidos, al menos, del sueño de volver a Primera, Lucas Diarte tiró la bomba y aseguró las ganas de Víctor Salazar y Pablo Hernández, dos hinchas Cirujas que nunca pasaron por el club, de llegar a la institución.
Diarte manifestó la chance en comunicación con LV12 Radio Independencia cuando fue consultado por la relación que mantiene de amistad con Salazar, ex San Lorenzo y hoy en Olimpia de Paraguay: "es padrino de mi nena más chica y yo soy padrino de la nena más chica de él. Hace un rato hicimos videollamada, siempre está pendiente, cuando estaba en Buenos Aires fue a todos los partidos".
Ahí fue cuando el lateral izquierdo, referente del plantel que dirige Pablo De Muner, lanzó la ilusión de reforzar a San Martín: "lo hablamos bastante, ya hizo muy público que es veneno del club y su deseo es en algún momento jugar en el club, siempre le tiro algo".
Pero no solo quedó en Salazar el deseo, sino también en el de uno de los casos más controversiales del fútbol tucumano del último tiempo: luego de reconocer en los últimos años su pasión por San Martín y de haber sido pilar fundamental para el ascenso de Atlético del Argentino A a la B Nacional, Pablo Hernández le hizo saber a Diarte que quiere llegar a Bolívar y Pellegrini.
"La otra vez hablé con Pablo Hernández y está con muchas ganas, así que ojalá que sea lo que ellos decidan, ya que la intención y las ganas estén es muy bueno para San Martín", aseguró el tucumano.
El nombre de Víctor Salazar tomó repercusión continental en la actual Copa Libertadores por el golpe sufrido y posterior internación en el encuentro de su Olimpia ante Flamengo, a lo que Diarte informó sobre su estado de salud: "quedó con un par de secuelas, lo tuvieron que volver a operar, volvió a jugar en Reserva hace dos semanas, está volviendo de a poco, gracias a Dios está bien".

