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La lucha por terminar su transformación con una operación de reafirmación

¿Que significa ser un chico trans? Merichel y Marcos cuenta en su intimidad lo que viven cada día, como los aceptó la sociedad y los que falta para llegar a su plenitud.

“Mi nombre es Merichel Ocampo, tengo 58 años, peluquera hace 37 años, y soy mujer transgenero”; “soy Marcos Cosianci tengo 26 años, contador, y soy un chico trans”; “somos Claudia Hernández y Omar Rubino, papás de Fiorenzo de 17 años, un chico trans”. Ellos son algunos de los testimonios que cuenta su historia desde el lugar que les tocó: cuando decidieron mostrarse como son, la aceptación, el apoyo de la familia, la pertenencia a la sociedad, y la culminación de su “transformación” con la operación de cambio de sexo.

“Estoy luchando por mi cirugía de reafirmación con la que cumpliría el ciclo”, dijo Merichel que hace dos años está en una lista de espera para poder acceder a la operación. “A raíz de esa demora empecé el tramite con la obra social que me está poniendo muchas trabas, sin embargo se abren nuevas puertas para seguir luchando”.

Marcos en el mismo anhelo busca sentirse pleno. “Quiero estar cómodo conmigo mismo 100 por ciento. Yo estoy seguro y se lo que necesito, lo que falta es el tiempo para poder realizarme la operación”.

No hay elección

Argentina cuenta con una Ley de Identidad de Género, pionera en el continente, sancionada en 2012. En su artículo dos expresa: “Se entiende como identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como la persona siente”.

Asimismo, la Ley garantiza el derecho al libre desarrollo personal, contemplando el acceso a la salud integral que abarca los procedimientos quirúrgicos totales o parciales y tratamientos de hormonización, por parte del sistema público y privado de salud sin la necesidad de acreditar una autorización judicial o administrativa.

Sin embargo hoy los chicos trans o las mujeres transgénero en muchas ocasiones tienen que recurrir a la Justicia para poder acceder a la operación.

Desde la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia informaron que en el sector público garantizan la distribución de medicamentos hormonales. Pero en el sector privado para llegar a la operación hay impedimentos. En el organismo reciben denuncias y pueden orientar en lo jurídico.

“Yo lo percibí desde chica, si bien me criaron como varón y mis padres me presentaron y vivía como tal. No me lo cuestionaba, pero de tras de eso había algo que se estaba manifestando: si era sentirme atraída por actitudes de mujer”, contó Merichel. Y agregó: “Ahora que entiendo e interpreto de quien soy tengo seguridad que podría explicarle las cosas”.

“Desde los 8 años soy Macos. En la niñez no vivía como niña: jugaba con varones, me vestía como ellos. Me divertía más”, detalla el joven contador.

Desde el rol de padre Omar dijo que notaba desde que era niño “Fio” actitudes de varón. “Jamás me molestó que lo hiciera. No conocía del tema si hasta ahora que estamos caminando en su transformación”, detalló.

Contención

Merichel dijo que tenía miedo de contarle a su padre. “El respeto y el amor que se tiene con los padres te lleva a no herirlos nunca”, dijo y se preguntó: “como hago para ser yo sin lastimar a las personas que amo”.

Marcos también notó el miedo en sus padres. “Me acompañaron, pero también hubo rechazo: por la reacción de la sociedad, que no tenga trabajo, que no tenga pareja por ser trans ”. Hoy eso se fue yendo porque pudo superarse en la vida.

Sociedad

“Hoy la sociedad me aceptó. Hoy soy reconocida como mujer, y no como mujer trans”, dispara Merichel aunque reconoce que a la sociedad todavía le falta.

La generación nueva es abierta a las diferencias. “A las generaciones antiguas les cuesta un poco, no es imposible”, analizó el joven y ejemplificó: “mi abuela fue la primera en aceptarme. La primera vez que me vio me llamó: Marcos”.

“Si en algún momento sentimos rechazo en la sociedad tiene que ver con la ignorancia, la falta de entendimiento de la gente. Lo mismo que nos paso como papás”, dice el padre de Fiorenzo. En ese sentido Claudia agrega: “vivimos en un mundo llenos de estereotipos impuesto .Pero no olvidemos que el mundo es de todos”.

Para el colectivo

“Aquí no hay una elección, nunca hubo un catálogo donde uno decide hoy soy esto. Pero el mensaje a todas las personas del colectivo es que animarse a ser quienes son basándose en el respeto hacia el otro y al de uno mismo”, cerró la mujer.

Y Marcos reflexionó: “No se dejen llevar a los miedos al rechazo lo que digan los demás o piensen los demás importan menos, es lo que siente uno. Si uno es feliz con uno mismo, estará feliz con el mundo”.

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